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Ganó el Parlamento

El escrutinio de las elecciones del 1° del junio establece que los partidos tradicionales obtuvieron 546.246 votos y el frente Amplio 298.031. Algo pasó para que este resultado se diera.

El escrutinio de las elecciones del 1° del junio establece que los partidos tradicionales obtuvieron 546.246 votos y el frente Amplio 298.031. Algo pasó para que este resultado se diera.

Hubo una gran votación provocada por la pugna dentro del Partido Nacional y hubo una enorme deserción frenteamplista.
Por supuesto, la medición circunstancial, no sirve para ser aplicada al pie de la letra, pensando en el resultado que arrojarán las elecciones nacionales en octubre, pero tampoco resulta ser un una medición inservible. Es un indicador que requiere ser analizado.
El decaimiento emocional del Frente Amplio es fue un síndrome; dentro de un porcentaje bajo votaron 990.506 ciudadanos; el 36% de los inscriptos; y la razón principal por la cual ese porcentaje fue tan magro, proviene del ausentismo masivo que provocó la estampida de los frentistas; lo contrario exacto, a lo que siempre sucedió. El Frente creció sin parar desde que fue fundado y su fervor desbordaba los lugares públicos donde decidían reunirse para manifestar, por el puro hecho de sentirse muchos y exhibir su fuerza. En cambio, en estas elecciones, los frentistas que se movieron sumaron una ínfima minoría, vacía de ánimo; el reverso de como se mueve una hinchada fervorosa. Lo destaco porque no es un hecho intrascendente, quedarse fundidos, sin entusiasmo. El ejemplo demostrativo enseña: es fácil hacer una tortilla con seis huevos, lo difícil es recuperar los seis huevos, después de haber freído la tortilla. El que deja de creer, no vuelve a creer; se va a pescar, mientras los otros usan la credencial cívica.
Recorro los diez años de gobierno frentista y hallo dos motivos capaces de provocar el enfriamiento que padece la coalición de izquierda.
Mujica ejerció la Presidencia dividiendo para reinar. Creó contrapesos y el más notorio fue imponer una dualidad en el
el campo de la economía; el equipo de Astori reguló una circunstancia internacional favorable, pero el Presidente le creó una oposición interna, contraria al ministro, desde la “Oficina de planeamiento y presupuesto”; y esa dualidad mantenida, abrió las vías de muchos desentendimientos y terminó actuando como un de arma de doble filo, capaz de desangrar la pasión. Mujica dijo: “Si no repartimos cuando la economía va bien ¿Cuándo vamos a repartir? (Y le faltó decir hasta cuando pensaba que iba a repartir). Este planteamiento ajeno a la sabiduría y a la prudencia, hizo que el gasto público se descontrolara y que el reparto sin fondo, recalentara más y más la economía. Al tiempo que se generaba un déficit fiscal creciente, nació una inflación devoradora de los beneficios otorgados al distribuir los recursos. El dinero aumento su velocidad de giro y el Uruguay se convirtió en uno de los países más caros del mundo, con todos los problemas que semejante desproporción acarrea. Sucede pues, que en la medida en la cual hay que tirar de las riendas para parar la espiral inflacionaria, los acostumbrados a recibir mayor tajada, se desilusionan.
El plan de gobierno que presenta Tabaré Vázquez, es sensato y es bueno, pero en la medida que es bueno, frena la pachanga de hacer correr el dinero más allá de lo prudente bajo el nombre de un giro a la izquierda.
La desilusión cuaja siempre, en desgano. Y eso se midió en las urnas, del 1° de junio; los frentistas fueron goleados: 546 a 298.
Las autoridades de la coalición de izquierda no son democráticas. La gente común ha ido comprobando que ciertos grupos de los cuales el PCU es el centro, tienen un poder de decisión que no corresponde a su caudal electoral.
El aparato creado para gobernar la coalición, no resuelve de acuerdo a la mayoría. Y la mayoría no tiene medios para enmendar la situación.(¡!)
Danilo Astori lo hizo saber:
-- El Frente Amplio debería “democratizarse” más, porque “hay una enorme cantidad de casos en que no ha habido mucha coincidencia entre las decisiones que se tomaron y la voluntad del pueblo frenteamplista”.
“Precisamente el caso de la definición de candidaturas en elecciones pasadas demuestran que muchas veces no hubo coincidencias entre lo que se decidió y lo que opinó en las urnas el pueblo frenteamplista”
Y Astori agregó para que no quedaran dudas:
-- “Todavía hay muchos aparatos internos que son decisivos en la toma de decisiones y que no son precisamente coherentes con el funcionamiento democrático del Frente Amplio. Además de tener aparatos militantes tenemos que tener mecanismos que hagan coherente las decisiones que se toman con la voluntad general global del pueblo frenteamplista en su conjunto”. (Fuente: Valeria Gil y Daniel Isgleas, diario “El Pais”, 23 a 25/4/14).
Estas declaraciones públicas, muestran un callejón sin salida: el Frente no es una organización perfectamente democrática; y los partidos democráticos que integran la coalición, no tienen el modo de superar la situación ilegal.
El contra sentido interno del Frente Amplio se produce, porque decide de dos maneras: A) Según lo que quiere y resuelve la mayoría de sus votantes, o B) Según lo que quiere y resuelve una minoría privilegiada: los votantes militantes; y lo peor: la manera B) de resolver, es la forma que prevalece. El gobierno del país está sometido a los aparatos internos del Frente Amplio.
En ocasiones críticas, el Frente resolvió en contra de lo que pensaban Mujica, Tabaré y Astori y todos los partidos democráticos que integran la coalición de izquierda. A ese extremo llegaron, al aprobar leyes inconstitucionales o violando plebiscitos de jerarquía constitucional.
El Plenario del Frente es la autoridad máxima de la coalición y su integración está respaldada por un caudal de votos insignificante; mientras el artículo 77 de la Constitución, en su inciso 11 dispone:
-- “El Estado velará por asegurar a los partidos políticos la más amplia libertad. Sin perjuicio de ello, los partidos deberán:
a) Ejercer efectivamente la democracia interna en la elección de sus autoridades.” Cuando la gente entiende la situación, repudia la estafa electoral.
En las elecciones pasadas, el Frente obtuvo la mayoría absoluta del Parlamento por la suma de los restos que le otorgó un legislador más. Vale decir: sus votos alcanzaron a penas, para gobernar libremente.
Salvo que pase algo imprevisible...el Frente perderá su mayoría parlamentaria y el Uruguay recuperará su parlamento. El presidente electo tendrá que transar con los otros partidos.
En el caso de que Tabare sea presidente sentirá un enorme alivio: deberá sus acordar las leyes con un parlamento elegido democráticamente, en vez de acatar lo que resuelva un plenario, elegido entre gatos y mediasnoches.
La unica institución indepediente a las decisiones internas del Frente, durante todo este periodo, fue la Superma Corte de Justicia, que cumplió a conciencia su cometido. No deja de ser auspicioso que los resultados de las internas permitan prever que el Parlamento y el gobierno volverán a ser independientes de la interna nebulosa de un partido.
Ser optimista está mal visto, pero no puedo silenciar una esperanza que muchos van a compartir: sea cual sea el resultado de las elecciones nacionales, puede pensarse que pasará a mejor vida, una desgracia instalada; puede pensarse que sea cual sea, el nuevo gobierno electo en octubre, desde ahora sabemos, que no podrán funcionar las practicas dictatoriales ejercidas por el aparato que domina la coalición de izquierda y no domina a ningún otro partido.

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