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El enigma de los aparatos

El problema del Frente Amplio no es la Constitución; el problema de la Constitución es el Frente Amplio, que viola a permanencia el inciso 11 del artículo 77. Esa irregularidad altera nuestro sistema democrático, según un esquema puramente legal como fue mostrado y demostrado en nuestra nota del domingo pasado.

El problema del Frente Amplio no es la Constitución; el problema de la Constitución es el Frente Amplio, que viola a permanencia el inciso 11 del artículo 77. Esa irregularidad altera nuestro sistema democrático, según un esquema puramente legal como fue mostrado y demostrado en nuestra nota del domingo pasado.

La presente, procura atender a las consecuencias políticas de esa grave infraccción, que afecta a todos los partidos y en especial a la coalición frentista, a la cual le impone continuas actitudes antidemocráticas que van contra la voluntad de sus votantes.
En el caso de los radicales su credo incluye la práctica de elegir las autoridades mediante procedimientos más o menos reservados, que discriminan el valor del voto entre quienes sufragan por el Frente Amplio. Hay frentistas cuyo voto privilegiado vale siete veces más que los votos de los frentistas baratos, que son la inmensa mayoría. El resultado de este modo dictatorial de discriminar, al elegir las autoridades en las internas, crea órganos partidarios que mandan por sobre los más altos órganos, previstos en la Constitución. El Presidente de la República y sus ministros deben someterse a lo resuelto por los aparatos militantes. Se crea de hecho un cuarto Poder del Estado, que avasalla a las autoridades constitucionales.
En el caso de las leyes, el procedimiento es particularmente espectacular y sincero: se publica la noticia que los legisladores son mandatados por el aparataje; y nadie se queja, ni dice nada. Del mismo modo se hace público el desprecio por los plebiscitos, que son de rango constitucional (los plebiscitos pueden dejar sin efecto las leyes soberanas); y los aparatos internos del Frente pueden dejar sin efecto los plebiscitos (¡!); y nadie se queja. ni dice nada.
La coalición frentista funciona según sus autoridades internas, al margen de la Constitución, como si el Frente fuera un país aparte, que no es república, sino que está gobernado por la aristocracia de sus decisiones internas, en manos del aparataje, Ese es el caso del “Plenario”, la máxima autoridad del Frente; sus resoluciones se imponen sobre las resoluciones del Poder Ejecutivo.
Los representantes de dos partidos que sumados, son minoría dentro del total de la coalición de izquierda (el MPP más el PCU) pueden imponer obligaciones a cualquiera autoridad frentista. prevista por la Constitución. Lo hemos visto suceder y nadie ha dicho nada. Parecería que una irregularidad repetida se naturaliza.
Hay un acercamiento simpático entre algunas fracciones del Frente y el PCU partidario en su programa de la dictadura del proletariado. Las internas del Frente suplantan la igualdad entre los ciudadanos (principio primero y principal de un sistema democrático) por un juego de poderes internos arrasadores. Lo estamos viendo. Determinada minoría, le previene a los candidatos de rango superior, que si llegan a ganar las próximas elecciones nacionales hacia el fin del año 2014, tendrán que atenerse a las decisiones tomadas por las bases, en el 2013.
Se trata del programa que se impuso en las internas; y quienes las proclaman ahora, ya saben que eso no va a cambiar. ¡Saben desde ahora, que modificar la línea política que fijaron los aparatos internos del Frente, requiere algo más poderoso que la mayoría frentista que vote por Vázquez Presidente y Astori Ministro.
-- “Para nosotros - afirman lo representantes el MPP y del Partido Comunista del Uruguay, “Tabaré Vázquez tiene derecho a nombrar a Danilo Astori ministro de Economía, pero el programa que debe aplicar ese ministro, es el programa que aprobó el FA con los votos de los sectores que quieren un “giro a la izquierda.”
Se deberá aplicar a rajatabla el programa aprobado en noviembre del 2013, cuando los sectores (minoritarios) consiguieron incidir en las internas para incluir medidas que habilitan un “giro hacia la izquierda.
El senador Eduardo Lorier afirmó que el Frente Amplio “tiene un programa aprobado (2013) y que allí es donde se establecen los lineamientos” (obligatorios para el próximo gobierno del Frente).
Cuando el Presidente Mujica decide que no puede mejorar las escuelas y los liceos de los barrios pobres (después de haber prometido que en su orden prioridades, lo más urgente y lo mas importante era la “educación, educación y educación”) algunos piensan que el Presidente no fue sincero; y se equivocan de medio a medio. Mujica quiere y no puede; no puede con la interna.
Para las autoridades electas en las internas del Frente, el gobierno aparente no gobierna en lo que más importa; no tiene el poder que corresponde a su investidura; está en manos de la aristocracia militante.
El dominio final del Frente Amplio lo ejerce esa minoría inflexible y privilegiada, que obra en la sombra, y manda por sobre las autoridades constituidas. El senador Agazzi lo dice:
-- “El programa que debe aplicar el ministro, es el programa que aprobó el FA con los votos de los sectores que quieren un “giro a la izquierda.” Agazzi sabe desde ahora, que los pocos que consiguieron incidir en el giro hacia la izquierda, seguirán predominando sobre los muchos que elijan a Tabaré Vázquez y su ministro, Danilo Astori.
Y lo peor: también lo saben los astoristas que no logran democratizar la coalición.
-- “Fuentes del astorismo indicaron que si bien se descuenta que Vázquez, de llegar a la Presidencia, le dará su total apoyo a Astori y su línea económica, con eso no alcanza. Una línea política está siempre en disputa y ese es el principal problema, indicaron.”
La expresión “Una línea política está siempre en disputa” es un eufemismo; significa: la mayoría de los votos no alcanza en el modo actual, para imponer la línea política que determine la acción del nuevo gobierno.
La firmeza de los senadores del MPP y del PCU, se limita a recordar los compromisos contraídos; es el reverso de la inseguridad de los astoristas, cuyo mayor problema, asombrosamente, es la disputa, vale decir: la transacción con los básicos, dado que las bases pueden en la actualidad mantener su línea política, aunque hayan sido vencidas de manera aplastante en las elecciones nacionales.
Al gobierno de Vázquez no le basta tener más votos, necesita que el “aparato” que no es democrático, conceda. El Frente Amplio gobierna por medio de una transacción entre desiguales, predominan los “super elegidos” la potencia invisible.
Tabaré Vázquez y Danilo Astori hicieron lo mejor que podían hacer: destapar el tarro y poner a cada uno en su lugar; lo que no significa que hayan ganado la partida. El Uruguay lleva dos legislaturas, casi diez años, ejerciendo el poder, a medias.
Habrá que resignar los privilegios gozados de manera indebida. La placidez interna, toca su fin. Los radicales deben considerar si se mantienen dentro del Frente, ocupando el lugar de una minoría no privilegiada; o si prefieren salir del Frente.
Lo único seguro es que la militancia no puede modificar el valor del voto de los ciudadanos; la igualdad de las ciudadanos al votar, es de la esencia de la democracia.
El inciso 11 del Artículo 77 de la Constitución, establece:
-- “Los partidos deberán ejercer efectivamente, la democracia interna en la elección de sus autoridades.” El texto no deja dudas; es claro y terminante.

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