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Doscientos años después *

Un texto escrito por el gran Levi, cierra y culmina esta serie de notas dedicadas a comentar las Instrucciones del año XIII *.
Hay una transcripción tempranera en el estudio del historiador italiano, que dice todo: “Cuando varias comunidades son parte del mismo reino y cuerpo político, cada una podrá mirar al propio bien privado según las reglas que en origen se han dado”( F. Suárez, Tractatus de legibus ac Deo Legislatore. 1 De natura legis, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Cientí?cas, 1971, VII, 14, p. 142).
Levi no se apura, el libro que cita es de 1619. Pero viene al caso: cada una de las Provincias Unidas del Río de la Plata podía mirar su “propio bien privado según las reglas que en origen se han dado” En este punto exacto, descansa el “sistema” creado por las Instrucciones; provincias soberanas que se unen, cada una siga según es. De esta libertad constitucional, se deduce la misteriosa instrucción tercera que impone a los representantes orientales en la Asam

Un texto escrito por el gran Levi, cierra y culmina esta serie de notas dedicadas a comentar las Instrucciones del año XIII *.
Hay una transcripción tempranera en el estudio del historiador italiano, que dice todo: “Cuando varias comunidades son parte del mismo reino y cuerpo político, cada una podrá mirar al propio bien privado según las reglas que en origen se han dado”( F. Suárez, Tractatus de legibus ac Deo Legislatore. 1 De natura legis, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Cientí?cas, 1971, VII, 14, p. 142).
Levi no se apura, el libro que cita es de 1619. Pero viene al caso: cada una de las Provincias Unidas del Río de la Plata podía mirar su “propio bien privado según las reglas que en origen se han dado” En este punto exacto, descansa el “sistema” creado por las Instrucciones; provincias soberanas que se unen, cada una siga según es. De esta libertad constitucional, se deduce la misteriosa instrucción tercera que impone a los representantes orientales en la Asamblea Constituyente de Buenos Aires, promover “la libertad civil y religiosa en toda se extensión imaginable.”
Escribe Levi: “Es impropio, desde un punto de vista historiográ?co, valorar el problema como secundario respecto a la independencia y a la forma centralista o federal que se pretendía dar a los nuevos Estados . No deben descuidarse los modelos de Estados, ni el análisis de los mismos en sus relaciones con el catolicismo; no deben reducirse los hechos de la independencia a in?uencias europeas iluministas, a la in?uencia de la revolución americana o a la inercia de los modelos españoles.”
“Las “Instrucciones” superan el viejo modelo español de los Habsburgo en un cuadro de independencia de España, fuertemente inspirado en la idea de que cada gobierno creado por los hombres debiera crearse según exigencias nacionales especí?cas.” “Un modelo inspirado en la Constitución de los Estados Unidos, en el cual se permitía la pluralidad religiosa en un Estado que fuera federal desde el punto de vista político y neutral desde el punto de vista de la pertenencia religiosa. Esto es, a mi entender, lo que se propuso en el tercer punto de las Instrucciones de la Banda Oriental. Artigas proponía una formula insólita y sorprendente: “en toda su extensión imaginable”. No será la única postura política que presente en la Provincia Oriental. La ciudad de Montevideo, que había sido uno de los pilares de la ?delidad a España, sostenía y refrendaba una Iglesia conservadora.”
“Y creo poder sostener que todo el siglo XIX estuvo dominado por la continua y progresiva restauración de la relación entre Estados e Iglesia. Hubo una práctica política más acorde con la voluntad de Roma, en la que Roma jugaba el rol de aliada a los conservadores contra el peligro liberal.” “Esto nos lleva a preguntarnos por qué José Artigas opta por una declaración tan explícita, que empareja a todas las religiones.
Creo poder decir que las Instrucciones contienen uno de los pocos ejemplos latinoamericanos, no de rechazo a la religión, sino de subordinación efectiva del catolicismo a una política institucional, que admitía una pluralidad religiosa y contestaba al monopolio, eclesiástico de lo sagrado.” “Un experimento efímero, pero sin embargo importante para comprender la visión artiguista de la relación entre Iglesia y Estado.”
Comento: Puedo agregar (a los preciosos datos y a la intuición admirable de Giavanni Levi), fundamentos de hecho que ponen de manifiesto los fundamentos de la instrucción tercera.
Los tribus charrúas de una determinada región de la Banda Oriental (Arerunguá), tenían unos 500 indios de lanza, grandes guerreros, domadores de caballos, que bajaban a Montevideo a hacer exhibiciones circenses. En 1811, Artigas los llama para integrarse a La Redota; y de inmediato, esos indios llevaron a cabo una acción militar concordante: toman Paysandú por donde pasará la caravana; y luego cruzan el río Negro hacia el sur y se “derraman” por la Banda Oriental, en ayuda de Artigas. Poco después de estos movimientos, Artigas le escribe a Carranza, uno de sus oficiales en el norte: “Auxiliará usted a mi Caciquillo” (que es un jefe indio, casualmente llamado Manuel Artigas). A ese joven que no sabe leer, Artigas le manda una carta que le sirve de pasaporte: “Cuando tengo el gusto de hablar al noble cacique don Manuel Artigas, lo hago con toda la satisfacción que me inspiran sus dignos pensamientos. Yo estoy seguro de estar siempre con vos, así como vos debés siempre contar conmigo.” A nadie tutea Artigas de este modo familiar.
Cumplido el pasaje de “La redota”, cuando acampa todo un pueblo en a la otra orilla del río Uruguay, esas tribus charrúas estuvieron junto a las familias orientales, en el Ayuí. Posteriormente, cuando el sitio de Montevideo, los charrúas formaron parte del mismo; y cuando los ejércitos de Artigas y Rondeau se unen, tras la expulsión de Sarratea (1812) hubo un festejo y la caballería charrúa participó tanto en el desfile como en la fiesta siguiente.
En esos días, Artigas almorzó con uno de los caciques charrúas “que acompañan y aman tiernamente al Gefe de éste Ejército”, según consigna D. A. Larrañaga.
Félix de Azara, sabio eminente, comentaba que nunca había visto dominar un caballo tal cual lo hacían los charrúas y, generoso, les daba una opción: que se hicieran agricultores o que fueran exterminados sin piedad. Sabía del poder charrúa. Los indios conocían la Banda Oriental palmo a palmo y su único trabajo era domar caballos y fabricar armas, flechas, lanzas, boleadoras.
La diferencia con Azara (un contemporáneo y hombre de la cultura) es un indicador de la magnitud de la instrucción tercera. Pero hay pruebas más terminantes, pruebas oficiales.
El escudo de la Provincia Oriental que manda hacer Artigas en mayo de 1816 muestra: de un lado una rama de laurel; y del otro lado, una rama de pitanga; y tiene de un lado armas de fuego; y del otro lado. un carcaj y flechas. En el escudo propiamente dicho, hay una balanza signo de la igualdad y sobre ella un sol naciente. Y coronando el óvalo, una diadema india, de plumas. En la base del óvalo hay un triángulo equilátero formado con seis balas de cañón: un signo heráldico que nombra la igualdad.
Artigas adquirió un campo inmenso que fue escriturado formalmente a su nombre; y jamás lo explotó; fue destinado a parar las pretensiones de los pioneros criollos; para que dejaran en paz a esas determinadas tribus charrúas. Inventó para ellas una reservación. (febrero 1805, 105.000 hectáreas, según documenta el título de propiedad confeccionado por el escribano actuante).
Por momentos, la relación de Artigas con sus tribus es la relación de un señor con respecto a uno de sus regimientos.
Antes de la batalla de Guayabos (10/1/815), los charrúas fueron encargados de cortarle a los porteños, los pasos de ríos y arroyos. Los jefes (Soler en el sur y Dorrego en el norte) quedaron aislados; y esa fue la causa principal de la victoria de Artigas sobre Dorrego, en Guayabos. El 14 de enero Soler le había escrito al gobierno de Buenos Aires: “Desde el 30 de diciembre, nada sé de Dorrego”
En síntesis: Artigas considera a sus aliados indios, en pie de igualdad con las demás personas. Defendió pues, su derecho a seguir siendo fetichistas, tribales y nómades. Era la solución humanista.
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* Nota octava sobre “Las instrucciones del año XIII, doscientos años después”, el libro coordinado por Ana Ribeiro y Gerardo Caetano.
Carlos Maggi, proceso artiguista, Instrucciones del año XII, Ana Ribeiro

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