Un clásico vivo

RUBEN LOZA AGUERREBERE

El primer día de enero de 2009 cumplió 90 años una de las personalidades más importantes de la literatura de nuestro tiempo, así como una de las más misteriosas. Eligió desde el inicio de su carrera la soledad y la reclusión; y así ha vivido, sin conceder entrevistas, y permitiéndonos conocer sólo tres fotos suyas: un joven de rostro alargado; un señor maduro caminando junto a una cerca; y un hombre canoso y cabizbajo que pasea en soledad. Es todo.

Pero Jerome David Salinger es una leyenda viviente. Entre sus libros, cabe mencionar especialmente "Nueve cuentos" (que ha retornado en edición de Edhasa/Océano) y "El guardían en el centeno" (del mismo sello) que tiene versiones tituladas "El cazador oculto".

En esta novela, que ha sobrepasado el medio siglo de su primera edición, y que es un texto de carácter iniciático, Salinger cuenta las aventura de un adolescente afuera de su hogar; es también una metáfora sobre la vida humana y sobre la soledad del hombre. Por cierto, "El guardián en el centeno" ha tenido una enorme repercusión en no pocos escritores, por la fuerza mítica de sus páginas y la extraña ternura que despierta su protagonista, el jovencito Holden Caulfield, que es casi posesiva, tanto en quienes le recordamos como en aquellos que se acercan a él por primera vez.

En cuanto a "Nueve cuentos" es, sencillamente, un libro como pocos. Salinger es un maestro del cuento corto, un género que los escritores americanos cultivan espléndidamente. Su técnica se basa en la acumulación, un tanto vaga, de los detalles circunstanciales de las historias que cuenta, los que, de pronto, dejan de serlo y entonces todo comienza a cobrar sentido.

Y tanto es así, que no me parece exagerado decir que Salinger es el autor de alguno de los relatos más perfectos de la literatura moderna. Uno de ellos es "El hombre que ríe", historia conmovedora sobre el fracaso de un amor, observado desde la perspectiva de un niño. El otro cuento, no menos menos famoso, se llama "Un día perfecto para el pez plátano", breve pieza fundamental en la obra del autor, no solamente porque en ella se encuentran todas sus virtudes, sino porque allí está Seymour Glass, protagonista de muchos de sus relatos. En torno a un personaje en crisis se anuda la estructura de un relato aparentemente sencillo, que es una instantánea perfecta.

Lo importante en aquella novela así como en estos cuentos es la creación laboriosa de un ambiente y de un estado de ánimo. Lo que importa no son los sucesos, sino el estado espiritual. No es un escritor de lectura fácil; es, en cambio, un valeroso aventurero de la renovación literaria. Así, de él ha dicho John Updike: "Salinger procura las palabras para las cosas trasmutadas en subjetividad".

Actualmente, la magia de la novela mencionada y de este libro de cuentos, sigue marcando la vida de sus lectores. El interés que poseen sus obras es cada vez mayor y acrecientan la fama de quien sigue siendo notorio por su ambición de no ser famoso. Vino al mundo hace 90 años, en Nueva York; a los quince años ingresó en una academia militar, y participó en el desembarco en Normandía. Casado con Claire Douglas, es padre de dos hijos (Margarita Ana y Mateo). Enclaustrado en su granja, desde hace cuatro décadas no ha publicado nada nuevo. Pero cuanto ha escrito Salinger, es imprescindible.

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