Tomás Linn
Tomás Linn

Persuadir y convencer

En pocas semanas más asumirán los nuevos intendentes en cada departamento y culminará así el proceso electoral iniciado el año pasado.

En Montevideo se hará cargo Carolina Cosse y más allá de las expectativas respecto a su gestión, también se producirá algo que mucha gente celebrará: el fin del alargado período de Christian di Candia. Lo que debió ser una breve transición se prolongó demasiado a causa de la pandemia.

Con la asunción de Cosse se inicia el séptimo período consecutivo frentista en Montevideo en el que gobernaron seis intendentes (solo Mariano Arana estuvo dos veces). En estos 30 años, los partidos tradicionales nunca lograron desplazar al Frente. Ni siquiera el Partido Colorado quien hasta 1990 fue el que más tiempo estuvo al frente de los destinos de la capital.

No lo pudieron hacer ni separados, ni unidos en el llamado Partido de la Concertación (en 2015) o ahora en la coalición que concurrió bajo el lema del Partido Independiente.

Los dirigentes de los partidos tradicionales han sostenido que para ganarle al Frente era necesario unificar esfuerzos y votos y así lo han hecho con diferentes mecanismos en las dos últimas elecciones. Aunaron fuerzas, sí, pero es obvio que eso solo no basta. En las elecciones de setiembre la fórmula encabezada por Laura Raffo y Andrés Ojeda, obtuvo 40 por ciento de votos. Si los partidos opositores en Montevideo quieren un día ganar, no solo deben sumar entre ellos sino que por encima de todo deben persuadir y convencer. Necesitan una estrategia de largo aliento que permita acumular experiencia y mayor visibilidad.

Hasta ahora cada campaña electoral realizada por los partidos opositores estuvo signada por la improvisación. Cada cinco años, terminada la elección nacional, se buscaba de apuro un candidato y se empezaba desde cero; nada había pasado entre una elección y otra y no había un genuino compromiso de las cúpulas de apoyar a esos candidatos. En un contexto así, al FA le resultaba fácil ganar.

Esto cambió en 2020 porque la fórmula Raffo-Ojeda (a la que se sumaron José Luis Alonso por Cabildo Abierto y Romina Fasulo por el Partido de la Gente) funcionó con mucha potencia.

Se pudo establecer una estrategia, Laura Raffo adquirió firme visibilidad y la idea de ir al “Montevideo olvidado” por primera vez puso al Frente a la defensiva. Un Frente que alardeaba de su sensibilidad social pero que estaba dejando en evidencia un complicado flanco.

Al final, claro, el Frente Amplio ganó con comodidad, pero los partidos de la coalición dejaron un camino iniciado que sería absurdo desperdiciar.

¿En que quedó todo ese esfuerzo y qué expectativas tiene la coalición hacia el futuro? Una reciente nota en El País informó sobre la actual situación de Laura Raffo y de ella se pueden señalar aspectos positivos para las pretensiones de la coalición pero también aspectos negativos.

Positiva sería la intención de Raffo de abrir un centro de estudios (prefiere decir que será una fundación) que trabaje sobre temas municipales, desde las políticas sociales, pasando por la formación de dirigentes, hasta cuestiones más urbanísticas que importan en un departamento como Montevideo. Ya tuvo contactos exploratorios con el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) como con la Fundación Adenauer. De lograrlo, empezaría desde ahora a sumar información, formar gente y elaborar propuestas. Iría ganando tiempo.

Más dudas genera el futuro inmediato de Raffo. Se habla de un cargo en la AFAP República, para lo cual sin duda le sobran condiciones. Pero la pregunta es si esto no terminará alejándola de aquello en lo que demostró ser buena: hacer política en el terreno: recorrer, conocer, descubrir, hablar y proponer. La pregunta es si no se estaría perdiendo lo que resultó ser un hallazgo.

También es llamativo lo dicho por fuentes coloradas para la mencionada nota: “para la elección que viene estamos todos en el mismo barco horizontalmente. Los protagonistas hoy son los que tienen cargo, los ediles, los alcaldes”. Es que esas fuentes rechazaron considerar a Raffo como “líder”.

Esto sería como empezar otra vez de la nada. Es desconocer la tarea desplegada no solo por ediles y alcaldes, que por supuesto importan, sino por figuras como Raffo y Ojeda. Es como decirles que estuvieron muy bien, muchas gracias, pero se terminó y quedan afuera.

Así, la coalición no llegará lejos y se sigue sin entender que las elecciones no se ganan por casualidad. Mientras el FA trabaja y tiene conocimiento acumulado, la oposición muestra indiferencia e improvisación.

También se hizo evidente que Montevideo debe pelearse desde la primera vuelta, o sea en la elección de octubre, con el objetivo de obtener más bancas capitalinas en la cámara baja. En esa contienda comienza el camino para recuperar el gobierno municipal. Se sabía que la coalición no iba a ganar la elección pasada. Pero lo importante para ella era arrancar, tomar la determinación de que ahora sí sus partidos estaban decididos a iniciar ese largo trayecto. Así lo hizo el Frente Amplio en una clara apuesta que lanzó en 1971 y concretó en 1989. No fue de un día para otro, necesitó ir ajustando sus estrategias y perfilando sus objetivos. No hubo improvisación.

Habrá que ver entonces, como la coalición aprovecha el enorme capital político consolidado en esta ocasión y comprobar si adquirió la madurez necesaria para desde ya, seguir con un camino sostenido mes a mes hasta la próxima contienda.

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