Tomás Linn
Tomás Linn

La danza de nombres

No paran de aparecer nombres nuevos para engrosar la lista de candidatos frentistas a la Intendencia de Montevideo. Son tantos, que más de uno deberá bajarse ya que solo tres pueden competir bajo un mismo lema.

Este frenesí muestra a un Frente Amplio preocupado por asegurarse otros cinco años de gobierno en la capital, tras el mal resultado en las elecciones nacionales. También, al enfocarse en las municipales intenta retrasar una discusión que no será amable, como la de determinar quiénes son los responsables y cuáles las causas de porque se perdió esas elecciones. Por otra parte, esta catarata de candidatos a Montevideo hace que el Frente esté en los titulares, en los noticieros y en las fogosas discusiones de las redes. Así logra dominar la agenda.

Como suele pasar con las elecciones capitalinas, aparecen candidatos sacados de una galera. Todos los partidos lo hacen y el Frente en particular se destacó por lograr el triunfo de “heladeras” como decía el ex vicepresidente Raúl Sendic al afirmar hace unos años que si se ponía una heladera de candidato, igual ganaba.

La novedad ahora es la candidatura del médico Álvaro Villar, director del hospital Maciel e hijo del también médico Hugo Villar que fuera director del Hospital de Clínicas y en 1971, el primer candidato al mismo cargo completando el famoso trío Seregni, Crottogini, Villar.

Hace rato que se elogia su gestión al frente del Maciel y en estos días, su nombre aparece por todos lados para satisfacción de quienes lanzan (casi se podría decir “inventan”) su candidatura. Ante la escasez de noticias en pleno verano, los periodistas se convierten en sus mejores aliados.

Su nombre engrosó una incierta pero larga lista de precandidatos: Pablo Ferreri (subsecretario de Economía), Álvaro García (director de OPP), Fernando Pereira (presidente del Pit-Cnt), además de Carolina Cosse y Gustavo Leal. Hasta ahí la cuenta da seis, pero solo hay lugar para tres. Todo esto en un escenario donde se le hizo saber a Daniel Martínez que no debía presentarse para su reelección.

Villar promete y propone usando una curiosa retórica opositora, como si quien gobernó Montevideo en estas 30 años no fue el Frente Amplio. Dijo querer “un Montevideo mucho mejor del que tenemos” y que fuera tan limpia como las ciudades del interior. Es reconocer que tras tres décadas, algo no anda bien.

Las muchas obras hechas por Daniel Martínez en dos años (y que no hizo el Frente Amplio en los 30 anteriores) serán un caballito de batalla publicitario, más allá de que al hacerlas todas a la vez, convirtió a la capital en un caos. Son obras necesarias y por momentos tengo la vanidosa impresión que su plan se parece mucho a los tantos reclamos que hice todos estos años en mis columnas.

Se promoverán como un logro frentista aunque muchos deberían preguntarse porqué esperaron tres décadas para empezarlas.

De todos modos, se sigue hablando del Frente y sólo del Frente. En los demás partidos nadie discute nombres ni se sabe que harán para lograr que Montevideo sea eficiente y funcional, ofrezca mejor calidad de vida, sea más limpia, más linda y más amable. Después, que no se sorprendan que el Frente, en este tema, se roba los titulares.

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