Sobre "choriceces"

Ya se ha hablado claramente, por los precandidatos presidenciales y por el Ministro de Economía, entre otras personas, de la "gaffe" cometida por el economista Viera al sostener públicamente que hay que incrementar sustancialmente los impuestos al agro, pues ese sector "está pagando poco o nada de tributación".

No voy a incursionar, pues, en la cuestión tributaria de fondo que plantea la propuesta del señor Viera. En todo caso, hay gente bastante más autorizada que yo, en materia impositiva, para demostrar su sinrazón. Lo que sí me interesa es destacar las reacciones del doctor Vázquez y del senador Mujica, ante la sincera equivocación del asesor.

El candidato frentista no vaciló en desautorizar por completo a quien, hasta ese momento, ostentaba el algo rimbombante cargo de "Responsable de la Unidad de Macroeconomía de la Comisión Integrada de Programa". Al hacerlo, se puso en sintonía con Nin Novoa y Mujica, que también se habían apresurado a enmendarle la plana al técnico. Este, con el referido título sobre sus espaldas, se suponía que tenía vara alta en la definición de la política económica del eventual futuro gobierno frentista.

Pero el tal título no le sirvió de escudo contra el enojo de Vázquez. Este no tuvo piedad con él, pues no le alcanzó con su fulminante desautorización. Además, lo defenestró sobre la marcha. Lo purgó, a la usanza estalinista, aunque sin enviarlo a un gulag siberiano ni despacharlo al otro mundo. No consultó a nadie, al parecer, para tomar tan drástica medida. Ni reunió, por supuesto, a la Mesa Política de su partido para adoptar una decisión tan radical.

No hubo para el economista Viera, oportunidad de justificarse ni de defenderse. Pesado había sido en balanza, por el mandamás, y éste dictó su inapelable sentencia de inmediato y a la usanza bíblica: "Fuiste hallado falto", le dijo. Y, en consecuencia, lo mandó a descansar, por un tiempo al menos.

Como anticipo de lo que sería un gobierno presidido por el doctor Vázquez, nada más elocuente. Si así actúa, en ejercicio de su autoridad como líder partidario que adopta decisiones drásticas y fulminantes, de manera inconsulta, piénsese lo que sería el estilo gubernativo de este mismo compatriota, de ser investido por la ciudadanía con el poder que asiste al Presidente de la República.

En cuanto a la reacción de Mujica, quedó concretada en su folclórico lenguaje, al acuñar el senador un neologismo aún no aceptado por la Real Academia:

—Fue una "choricez", sentenció. Vale decir, un acto propio de un chorizo, un nabo, un gil. En fin, una gilada. Y, para que nadie dudara del criterio crudamente electoral con que encaró el asunto, agregó: "una «choricez» como la que cometimos —en 1999— cuando quince días antes de las elecciones nos pusimos a discutir el impuesto a la renta".

Quiere decir que para él, lo censurable de los dichos de Viera, lo central de su error, no radica en si tiene o no razón en querer aumentar la carga tributaria sobre el agro, sino en hacer un anuncio claramente preocupante para un importante sector del electorado. Pues bien se sabe que nada suelen rechazar más los votantes que la noticia de que un nuevo gobierno les subiría los impuestos.

Ahora bien, ¿Viera se largó con lista propia? Cuesta creerlo. ¿En la cúpula frenteamplista no se había discutido la cuestión? ¿En ella nadie participaba del criterio del economista? También cuesta creerlo.

Mujica, ya se sabe, no quiere asustar a los burgueses. Y tampoco quiere asustar a los productores agropecuarios, se sabe ahora. Estos, como lo que se ignora es si un gobierno frentista les subiría o no los impuestos, harán bien en curarse en salud y no incurrir en la "choricez" de votar al Frente.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar