Sergio Abreu
Sergio Abreu

Guerra a la indiferencia

Los medios de comunicación y las redes sociales llenan los espacios con noticias y comentarios que ocupan nuestra atención todos los días; lo que sucede en todo el mundo lo vemos casi en forma simultánea: el casamiento del príncipe Harry, los tuit de Trump, las seriales televisivas de corrupción y narcotráfico, las competencias deportivas, las denuncias de acoso contra actores, personas públicas, religiosas, las trágicas telenovelas de los Castro, Maduro y Ortega, las vidas privadas y públicas de la farándula argentina; el novelón de Lula da Silva, de tal surrealismo ¡que hasta su libertad o prisión se decida por penales!

A eso agregamos nuestros temas domésticos: homicidios, rapiñas, ajustes de cuentas y narcotráfico, el técnico de la selección para los próximos cuatro años, la interpretación de las encuestas; las guiñadas de los que "quisieran ser y no pueden"; el roba montón entre los sectores partidarios y hasta las entregas diarias de la novela de producción nacional con el ministro Bonomi como actor principal en lucha contra las fiscalías y el Poder Judicial.

Pero otros temas se suman; por un lado, un déficit fiscal del 4%, una inflación tendiente a los dos dígitos, la inversión cayendo al 13.5% del PBI, el desempleo en un 8%, una deuda pública bruta que supera los 40.000 millones de dólares y un caos en la prestación de la mayoría de los servicios de educación, salud y seguridad. Por otro lado, los órganos de contralor carecen de recursos y el Poder Judicial debe enfrentar la implementación de un nuevo Código al tiempo que sufre un sostenido intento político de neutralizar su independencia como poder del Estado.

En este escenario, el Estadito paralelo, letal invento del Gobierno anterior para que ALUR y otras sociedades no fueran controladas, continúa su marcha, el Fondo Energético subsidia UPM, y el modelo de autogestión financiado con utilidades del BROU (Fondes) sigue prestando millones de dólares a fondo perdido.

A esta altura ¿seguimos sin preguntar en detalle de qué cueros salen estas lonjas? ¡Pero qué necesidad de complicar! Podrán decir los pacientes lectores; veníamos tan cómodos criticando y ahora se nos advierte que el marxismo metabolizó la obsolescencia de su pensamiento ideológico y económico en un capitalismo de utilería a la uruguaya; y que encontró una buena fórmula: rezar una misa capitalista con sacerdotes socialistas.

Llevado a lo concreto alcanza con analizar algunos aspectos relacionados con el proyecto de Rendición de Cuentas para sacar unas pocas y simples conclusiones.

En primer lugar, el equipo económico afirma que esta Rendición no incluye "ningún beneficio electoral" y que la situación macroeconómica es robusta.

No es así, durante tres gobiernos el ministerio de Economía hizo permanentes concesiones a la ideología corriendo la arruga de la alfombra con el fin de llegar a las elecciones con números políticamente manipulados.

En segundo lugar: el equipo económico trata de ocultar que el tiempo de las "vacas gordas" ha terminado. Y lo cierto es que ningún mérito tuvo cuando el alza de los precios de las materias primas, la baja de la tasa de interés internacional y el dólar barato; pero sí es responsable de utilizar el financiamiento disponible para aumentar el gasto público y postergar la reforma de la educación, nada menos lo que hace al futuro de las próximas generaciones. Sin entrar en detalles, los 60.000 funcionarios públicos ingresados y las decenas de adscriptos a más de $ 100.000 de sueldo, son una tímida prueba del fenomenal clientelismo político de los gobiernos frenteamplistas.

En tercer lugar, podríamos compartir esta pregunta: ¿no será que el Frente Amplio y algún socio de otro partido al resistirse a optar entre el Estado social y el Estado empresario decidieron quedarse con los dos? Y si pudiera responderse ¿no habrá sido esa metabolización la causante del colapso de las economías socialistas de la ex Unión Soviética, Cuba y Venezuela y Nicaragua, entre otras? Y para complicarnos un poco más, ¿no estaremos nosotros también envueltos en esta suerte de ecumenismo político burocrático?

En cuarto lugar, el FA debe entender a tiempo que la impunidad por mala gestión también tiene un final y que debería mirar hacia el Brasil y a la Argentina, antes que los "leguleyos" (dijera un expresidente) y la Justicia con todas las garantías actúen llevando a la cárcel a muchos de los impulsores de tanto "desmadre".

Finalmente, si los pocos lectores que han llegado hasta aquí tuvieran una tímida coincidencia con lo escrito saben que serían acusados por la Gestapo sindical de reaccionarios, derechistas, fascistas y despreciables aspirantes a alimentar las cloacas ideológicas del mercado y del capital.

De todas maneras, lo que realmente importa es declarar la guerra a la indiferencia, porque si queremos tener otro horizonte no alcanza con criticar al gobierno. La democracia es sólida si los que gozamos de derechos exigimos mucho más al compañero que al adversario.

Los liderazgos son centrales, pero las tragedias de la vida pública no son personales. Dicho eso, no es novedad que existe un sentimiento colectivo que da por perdidos valores en nuestra sociedad de forma irreversible. No siendo así, tampoco hay cambio sin el apoyo crítico de las grandes mayorías, surgido más de la persuasión popular que de una tecnocracia esclarecida.

Los indiferentes son el motor de una revolución de modernidad; los partidos políticos, las columnas institucionales de la democracia, y los dirigentes, los agentes de cambios de corto y mediano plazo. No son palabras… Tenemos que prepararnos para "sacudir hasta las raíces de los árboles" con hombres y mujeres de Estado con coraje cívico para no pelear por miedo ni tener miedo a pelear.

En definitiva, manteniendo la firmeza sin perder la sonrisa y honrar la palabra y los compromisos; esa silenciosa conducta que mantiene viva la confianza.

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