Luciano Álvarez
Aquel 1º de diciembre de 1955 Rosa Lee Parks no abrigaba ninguna intención heroica. Simplemente estaba cansada. No quería cruzarse con James Blake; pero aquel chofer de ómnibus la obligó a entrar en la Historia.
Según la ley de Alabama, las diez filas delanteras del transporte público se reservaban a los blancos y, aunque no hubiera allí ningún pasajero, debían quedar libres; las diez últimas eran para los negros, y las 17 intermedias dependían del conductor
Los ciudadanos "de color" debían sentarse en la parte de atrás. Sólo si los "blancos" disponían de asientos en la zona delantera, podían usar las filas intermedias.
James Blake era un eficiente funcionario de la "Montgomery City Lines", en la ruta de Cleveland Avenue, que respetaba las leyes segregacionistas, particularmente aquellas que podía gestionar con toques propios.
Se divertía obligando a los pasajeros negros, luego que hubieran pagado su boleto por la puerta delantera, a bajar y entrar por la trasera. Con frecuencia, solía pisar el acelerador y los dejaba de a pie. Rosa Lee Parks ya había sido víctima de ese abuso y cuando podía, dejaba pasar el ómnibus de Blake y esperaba al siguiente.
Pero aquella tarde no pudo evitarlo. Ya había subido cuando lo reconoció por su piel ajada y un lunar junto a la boca. Rosa se sentó en una de las filas intermedias.
Blake le traía a la memoria las tantas humillaciones que había sufrido a lo largo de su vida. Recordaba a su abuelo haciendo guardia delante de su granja en Pine Level, y ella durmiendo vestida, por si debía salir huyendo del Ku Klux Klan.
El mismo Blake, doce años atrás, la había obligado a bajar del ómnibus agarrándola de la ropa. Sucedió el mismo día en el que había pretendido, inútilmente, registrarse para votar.
Ahora, en 1955, Rosa tenía 42 años y trabajaba como modista en una gran tienda. Había aprendido el oficio en la Escuela Industrial para Mujeres de Montgomery, un instituto liberal. Junto a su esposo Raymond militaba en la "Asociación para el Progreso de la Gente de Color".
Luego de tres paradas, Blake vio que un joven blanco estaba de pie. Entonces gritó, dirigiéndose a Rosa y a otros tres negros: "¡A ustedes, necesito esos lugares!" Los estatutos de la segregación implicaban que era ilegal para los negros sentarse en la misma fila que un blanco, en un ómnibus de la ciudad; de modo que cuatro personas debían dejar su lugar a un solo blanco.
Los otros tres se movieron en silencio hacia la atestada parte trasera del vehículo, Rosa permaneció inmóvil mirando por la ventanilla hacia el cine de enfrente donde proyectaban "A Man Alone" (Un hombre solo), un western sobre un pistolero que logra escapar de un intento de linchamiento.
James Blake detuvo el ómnibus y se puso delante de ella:
-- ¿Te vas a levantar?
-- No.
-- Voy a pedir que te arresten.
--Podrías hacerlo. ("You may do that"). La respuesta se hizo célebre.
"Se dice que no dejé mi asiento porque estaba cansada, pero no es verdad", contaba Rosa Parks en su autobiografía. "No estaba cansada físicamente, o no más de lo que solía estar al final de un día de trabajo. No era vieja, aunque se tiene una imagen de mí como la de una anciana. Tenía 42 años. No, de lo único que estaba cansada era de ceder".
Rosa Parks era la tercera mujer detenida en pocos meses, por el mismo motivo. Por otro lado, el tema estaba en los tribunales desde 1944 cuando Irene Morgan Kirkaldy había sido detenida en Gloucester, Virginia.
Incluso, en junio de 1946, la Corte Suprema de los Estados Unidos falló contra la ley de Virginia que dictaminaba la separación de razas en el transporte de pasajeros. Este fallo inspiró a un grupo de activistas negros y blancos, más tarde llamados los "Pasajeros de la libertad".
No hay constancia de que Rosa Parks estuviera pensando en Irene Morgan Kirkaldy, en ese momento.
Blake había llamado a su jefe y a la policía.
--¿Por qué no se levanta?, le dijo el oficial
-- "¿Por qué todos ustedes están empujándonos por todos lados?"
Rosa fue presa y se le impuso una multa de 14 dólares.
Unos treinta mil afroamericanos iniciaron entonces un boicot al servicio de ómnibus, conducidos por un joven pastor bautista de 26 años, Martin Luther King. Caminaban o se reunían para viajar en auto; lograron la solidaridad de algunos taxistas que bajaron sus tarifas.
El boicot duró 382 días. Rosa Parks fue acosada sistemáticamente y una bomba estalló en la casa de Luther King, pero la ley local de segregación entre afroamericanos y blancos fue levantada.
Un año después, la Corte Suprema declaró inconstitucional la segregación en los ómnibus. La chispa del Movimiento por los Derechos Civiles, basado en la no violencia, ya era imparable y alcanzaría su punto culminante en 1964 con la promulgación de la ley de Derechos Civiles.
Para Rosa las cosas no mejoraron en Alabama; ahora podía sentarse en cualquier lugar del ómnibus, pero tenía serios problemas para encontrar empleo. En 1957, los Parks se mudaron a Detroit.
James Blake no se movió de Montgomery y con frecuencia procuró justificar sus actos. En una entrevista con el Washington Post dijo:
--Ella violó las ordenanzas de la ciudad. ¿Qué se supone que hiciera?
Sus superiores seguramente compartían esa justificación, puesto que siguió manejando para la "Montgomery City Lines" hasta 1974, cuando se jubiló.
Hacia 1980 adhirió a una congregación Bautista y cuando falleció en el año 2002, el pastor Kem Holley escribió en su obituario que Blake había madurado con los años y que en su vejez era una "persona amable y simpática, siempre con una sonrisa en los labios y dispuesto a amar a todos". Incluso comunicó que su familia había recibido condolencias de Rosa Parks.
Rosa trabajó como ayudante del congresista John Conyers, desde 1965 hasta su jubilación en 1988; su esposo, Raymond, murió en 1977. Ambos habían fundado "The Rosa and Ray-mond Parks Institute for Self-Development", destinado a la promoción juvenil.
Hasta sus últimos años se dedicó a escribir libros y dictar conferencias, mientras no cesaba de recibir homenajes y premios como la Medalla de Oro del Congreso y la Medalla Presidencial de la Libertad, que le otorgó Bill Clinton.
En 1994, fue atacada en su hogar en Detroit por Joseph Skipper, un negro de 28 años, que le robó 53 dólares. Rosa le preguntó: "¿Sabes quién soy yo?" Skipper le contestó que no sabía quién era pero tampoco le importaba.
Rosa Lee Parks falleció el 24 de octubre de 2005 de muerte natural, a los 92 años de edad, mientras dormía la siesta en su casa de Detroit.
Por primera vez, en el caso de una mujer, Rosa Parks tuvo su capilla ardiente en el Capitolio de Washington.