Rodrigo Caballero
Rodrigo Caballero

La cantera agotada

De acuerdo a las encuestas, la economista Laura Raffo, candidata a la IMM por la coalición de gobierno, duplica en intención de voto a la opción más firme del Frente Amplio, la ingeniera Carolina Cosse.

La senadora electa por el Partido Comunista, que supo desempeñarse en diferentes cargos de alta responsabilidad y visibilidad como ser la Presidencia de Antel y el Ministerio de Industria, Energía y Minería, apenas ha logrado cosechar las voluntades de voto de un 20% de la población montevideana. El porcentaje de Raffo alcanza el 39%.

Por su parte, el ingeniero Daniel Martínez, último Intendente electo de Montevideo y candidato a la Presidencia de la República por el FA, solo presenta en las encuestas un 17% del total de intenciones de voto.

Aún a pocos meses de una intensa campaña presidencial, con las cuantiosas sumas de dinero que suelen invertirse en estas lides a fin de promocionar las virtudes de los candidatos, los números del ingeniero son los más bajos del cuadro.

Ni las 500 obras que asegura haber realizado durante su período al frente de la Comuna capitalina, ni la mencionada campaña como candidato a Presidente de la República, le han permitido una mejor posición que el cuarto y último lugar en la carrera por la Intendencia.

Tampoco parece haberlo ayudado a captar votantes su tarea en diferentes ollas populares, donde ha “pelado verduras hasta acalambrarse los brazos”; ni el esfuerzo que destinó a crear, junto a sus excompañeros de facultad, respiradores de artesanal factura para ayudar a los enfermos de Covid19.

Considerando entonces las posiciones de alta notoriedad en las cuales se han desempeñado tanto Cosse como Martínez durante los últimos años de sus carreras políticas, cabe preguntarse varias cosas.

¿Qué razones explican la baja adhesión que revelan las encuestas?

Al entender de este columnista, son varias:

1) Las respectivas gestiones fueron pobres o no lograron causar una buena impresión que amerite confiarles un cargo de tal importancia.

2) La gente ya no cree en promesas nuevas de los mismos políticos que incumplieron promesas viejas.

3) Se afianza la tendencia popular de buscar líderes fuera del ámbito de la política.

4) No vale más el malo conocido que el bueno por conocer.

5) Invertir mucho no significa invertir bien. La población se hartó de que derrochen su dinero.

6) Tras 15 años de gobierno nacional y 30 de municipal, el FA parece haber agotado su capacidad de generar figuras atractivas.

La popularidad y el carisma de cualquiera de los tres candidatos son minúsculos comparados a los de las figuras de peso que supieron llevar a la coalición de izquierda a ser la principal fuerza política del país.

Si bien la supremacía del FA en la capital aún se mantiene a nivel partidario, al menos en los datos de las encuestadoras, cada vez se muestra más menguada en lo que refiere a sus individualidades para competir en esta lucha. El Frente no ha logrado gestar nuevos líderes que logren convencer y cautivar.

A las pruebas me remito: el candidato de más éxito apenas araña el 20% de la intención de voto dentro de un bastión frentista como lo es el departamento de Montevideo.

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