Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Votamos democracia

Vamos ingresando en los doscientos metros finales de la lid electoral.

La sobredosis de información al respecto llega a saturar y muy probablemente como algunos investigadores de opinión dicen, el grueso de la ciudadanía tiene la decisión tomada acerca de las opciones principales de partidos y candidaturas. Se comentarán temas breves planteados en mesas informales.

El Partido Nacional tiene su programa a la vista en internet. Igualmente es conocido el del Partido Colorado. El candidato Luis Lacalle ha dicho con elocuencia solvente que ha estudiado las coincidencias de propuestas relevantes presentes en las ideas de las diversas fuerzas opositoras. Son producto de un esfuerzo de cientos de técnicos especializados en las distintas tareas que hacen al gobierno nacional. La apertura eficiente al mundo internacional con la búsqueda de acuerdos arancelarios sin prejuicios ideológicos, el estímulo a la producción nacional castigada impiadosamente por la actual administración del país, el ejercicio de la autoridad legítima del Estado para abatir la peste de inseguridad pública que castiga a la población, y en última instancia la toma de decisiones diversas para salir del pozo en que estamos inmersos tras quince años de “progresismo”, encuentran en el conjunto de la oposición una garantía de realizaciones en ideas y personas.

Con el sol a la espalda, con decenas de años de los que da cuenta la credencial cívica, nunca hemos podido obviar la sombra de una amenaza que persiste, más allá de los cambios políticos y económicos que se registran en el mundo en las últimas décadas. Si nos obligaran a tomar una decisión de vida entre la vieja Alemania occidental o la oriental división superada con la caída del Muro, entre Estados Unidos o Cuba, entre la Caracas de Maduro u Holanda, entre Corea del Norte o la del Sur, sin vacilaciones optaríamos por los lugares en que impera la promoción de la libertad y el respeto de los derechos humanos, más allá de las imperfecciones presentes en toda sociedad humana. Ayer y hoy entre nosotros hay muchos movimientos y dirigentes políticos, que son mayoría determinante del Frente Amplio, que argumentando a favor de una engañosa falacia socialista creen que lo mejor es lo contrario a lo que se viene de afirmar. A lo que hay que sumar que las sociedades libres son las que mayor avance científico y tecnológico agregan, así como mejor calidad de vida de la población.

Lo anterior explica las contradicciones de la dirigencia frentista. Empezando por su candidato presidencial el Ing. Daniel Martínez. No sabe si de ser presidente promovería más impuestos o racionalizaría el gasto del Estado. En cuestiones de seguridad pública no tiene la menor idea de qué sugerir. Lo mismo pasa en el tema educativo, sobre el que los datos de la realidad revelados por organismo estatales cantan que hay un problema grave en el sector público. Sus asesores hoy son gobierno. Y, en definitiva el candidato está preso de una dirigencia y grupos políticos que se aferran neciamente a la ideología y desconocen la realidad.

Violando la Constitución, el oficialismo ante la sensación térmica de que pueden perder las elecciones ahora agrega el uso de los medios de comunicación oficial del Poder Ejecutivo, que todos solventamos, con fines electorales para agraviar a la dirigencia y las fuerzas opositoras. Goebbels, el propagandista de Hitler, y Stalin, querido camarada rojo, aplaudirían.

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