Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Otra velita

El Tratado de Asunción, base del Mercosur, firmado en 1991 tuvo respaldo nacional unánime. La caída de aranceles impositivos entre los países del Mercosur que implicaba, regía también para el mundo.

Sectores industriales con atraso tecnológico, baja calidad de mercaderías y precios de producción superiores a los del mercado internacional, fueron golpeados. Ejemplo ilustrativo fue Funsa. Fabricaba neumáticos protegidos por altísimos impuestos, caros y de mala calidad. Desapareció. Con el Mercosur llegaron empresas regionales y planetarias líderes con precios bajos y productos buenos, provocando desempleo.

Se creó la Dirección Nacional de Empleo, dentro del MTSS. A iniciativa del Poder Ejecutivo (ley Nº 16.320). Allí operó la Junta Nacional de Empleo. Integrada por el Director Nacional de Empleo que le presidía, y otros dos miembros designados por el Poder Ejecutivo. Uno a propuesta de la organización sindical más representativa y otro del sector patronal. Todos honorarios. Su cometido principal era administrar el “Fondo de Reconversión Laboral” que se integró con aportes de trabajadores y empresarios, para la formación de los trabajadores y superar las consecuencias de la apertura económica.

La recaudación anual del Fondo llegó a los US$ 30 millones. Despertó inspiración vasta de cursos formativos. Así, en la era frenteamplista se creó una persona pública no estatal. Ajena al control del gobierno nacional (ley 18.406) para sustituir a la Dirección aludida. Se le llamó “Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional” (Inefop). Lo de la austera administración honoraria fue al tacho. Inefop cuenta con un Director y un Consejo tripartito que tiene 8 miembros, cada uno con una remuneración del 70% del sueldo de un ministro. Un 20% de la recaudación puede afectarse a gastos de funcionamiento, el que ahora sostiene a 160 empleados. El Consejo es tripartito, integrado por representantes del gobierno, del Pit-Cnt y algunas cámaras empresariales.

Financiado por Inefop lo “formativo” se expandió descontroladamente. Hay créditos para emprendimientos productivos, para formar en negociación colectiva, subsidios para empleo juvenil, y no podía faltar en un largo y abrumador etcétera, la percusión de murga, muñecos y cabezudos y ainda mais. El Fondo actualmente se integra con un 0,10% del aporte personal de trabajadores no dependientes, un 0,10% de aportes del personal dependiente, y un 0,10% de aporte patronal (ley 19.689). Solo resta destacar que Inefop acumuló pérdidas en 2017 y 2018, por ¡20 millones de dólares!

En el paquete destaca Envidrio, una cooperativa quebrada a la que el exministro de trabajo Ernesto Murro promovió se le diesen un millón seiscientos mil dólares que se han perdido. Está en curso al respecto una denuncia penal del legislador nacionalista Rodrigo Goñi. Días atrás Fernando Dighiero expresidente de la Federación Rural dijo que esta gremial rechazó una propuesta de fondos de 50.000 dólares, del Inefop proveniente del exministro mencionado. El presidente de la ARU, Gabriel Capurro, agregó que el rechazo de las gremiales rurales obedeció a que no se tenía previsto desarrollar cursos que justificaran recibir el dinero. No todos procedieron así. Todo está ahora bajo investigación de las nuevas autoridades ministeriales y del Inefop.

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