Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Tragedia y telón

Las artes tienen sus cánones. Una película de Hollywood es previsible: primero aparecen los malos, después los buenos y luego viene un final feliz. Por el contrario la ópera difiere: primero aparecen los personajes, luego se va desarrollando el drama y finalmente mueren todos los protagonistas -veneno y puñaladas son la solución más a mano- en medio de música estridente y contrastes de graves y agudos que estremecen la sala. Cae entonces el telón.

Las artes tienen sus cánones. Una película de Hollywood es previsible: primero aparecen los malos, después los buenos y luego viene un final feliz. Por el contrario la ópera difiere: primero aparecen los personajes, luego se va desarrollando el drama y finalmente mueren todos los protagonistas -veneno y puñaladas son la solución más a mano- en medio de música estridente y contrastes de graves y agudos que estremecen la sala. Cae entonces el telón.

Los gobiernos están más cerca de la ópera. Nos, tenemos nuestra ópera, si se quiere relativizar puede decirse opereta, ya que nunca en tan poco tiempo se vino abajo tanto, y se conoce su final en medio de una tragedia de desidia y corrupción, crimen sin castigo y saqueo impositivo, incapacidad de ejecución y acomodo multitudinario de amigos, respecto del cual es difícil encontrar parangón.

Un guión puede iniciarse con los desquicios municipales (Montevideo, Canelones y Maldonado). Y seguir con el desorden nacional generalizado que como en casa está todo bien, sin asentamientos, con ejemplares cárceles rehabilitadoras de los detenidos, sin índices de necesidades básicas insatisfechas graves, nos permite ser humanitarios con los presos de Guantánamo y los refugiados sirios.

¿Título? Hay que trabajarlo. Puede ser por ejemplo: Anochecer de un fracaso; Aromas de contenedor; Acomodando a la amante; Tristán y Pepe; Lo que ASSE deshace; o Addio Pluna, etc.

Las intendencias las dejo a criterio de los contribuyentes. Montevideo tiene sus paradigmas: los contenedores viejos desbordados despidiendo elixires de Bagdad y los nuevos que tienen boca de buzón para cartas; el corredor Garzón o el de General Flores… sin palabras; el techo del cilindro municipal que se cayó por obra de Mandinga; los ambulantes agregado a la belleza urbana, con la proliferación de "ciudacoches" que tanto cuidan como descuidan y están ubicados en los vecindarios, sin que se sepan si tienen antecedentes penales y frutilla del postre, acto de homenaje a "¡Néstor Kirchner!, en el salón principal del municipio. Por su parte y como muestra, la caminería de Canelones es "un lujo", para algunos y familiares y amigos del Intendente acomodados de parabienes y en Maldonado, de inmuebles ya no se vende nada, a la suciedad, oscuridad, los robos y la mugre, se ha sumado la información tributaria del equipo de Astori y Cía a la banda "K" argentina, más -pagos con plásticos- próxima exigencia para comprar autos y casas con tarjeta de crédito. Inversiones al foso.

En lo nacional, muestra: Pluna, vivienda sindical, contratos variopintos de millones de dólares sin licitación, perritos falderos del desgobierno argentino, más y mejor Mercosur, cero carreteras, trenes y aviones, 60.000 empleados públicos más, crecimiento de rapiñas (de las que se denuncian), enseñanza gobernada por sindicatos "barras bravas", y cerremos, con ataque sostenido a la clase media, con IASS a jubilados incluido. Fin de ópera: estruendo musical a pura murga paga por Antel, Ancap, Banco República, Intendencia de Montevideo y "ainda mais".

Telón.
Esperanza: baja de imputabilidad, guardia nacional, diplomacia profesional, reforma del Estado, restauración de la educación pública, reducción del gasto público, no más burocracia, reducir cargos de confianza, arreglar rutas nacionales y…renovar con gente nueva al gobierno urnas mediante.


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