Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Tomada de pelo

Las exportaciones principales del país encuentran su origen fundamental en el agro y las agroindustrias exportadoras.

Amén de la contribución que tales realidades aportan a la satisfacción de las necesidades de alimentación cotidiana del pueblo uruguayo, y a la exportación invisible de bienes y servicios que significa el turismo.

Es muy obvio. La crisis del sector es transversal. Va desde productores chicos, pasando por medianos y llegando a los grandes. Han quebrado miles, están agonizantes muchos y en sectores que no admiten mayor financiación bancaria, porque los ingresos no permiten afrontar cuentas de intereses de envergadura, los ingresos destinados a reinversiones se están usando para vivir. Toca, además, a otros sectores del comercio, la industria y los servicios.

Nueva Zelanda del otro lado del planeta, con características similares a las nuestras e influencia cultural anglosajona, tiene un notable bienestar social. Toda la población siente al agro como causa nacional, el respeto de la propiedad y la libre empresa es sagrado, la burocracia pública es proporcionada y eficiente, los impuestos racionales. Está entre los 10 primeros países de índice de desarrollo humano de la Organización de las Naciones Unidas. Aprovechan al máximo el crecimiento chino. Están cerca de China y gracias a su diplomacia sus exportaciones no pagan aranceles para entrar al coloso asiático. Encaran incluso producir con más calidad, creyentes de que los resultados comerciales son mejores cuando se vende calidad en carne, por ejemplo, antes que tonelaje.

Como contrapartida hay lecciones indiscutibles. La Rusia socialista y sus granjas colectivas, la Cuba de la monarquía castrista que heredó una vanguardia en la producción de caña de azúcar, no tiene ni caña, ni carne, ni verdura, ni leche. China que tenía unidades estatales de producción, hoy ha establecido el derecho de propiedad privada y de herencia respecto de la tierra y la producción, mejorándola con el propósito incluso de que los agricultores no se vayan a las ciudades.

"Las respuestas" del gobierno del Frente Amplio a los reclamos del agro que parten del perjuicio del dólar chato, los combustibles, la electricidad y los costos tributarios y salariales desproporcionados, son ideológicas. "Fue poca gente" dicen ante multitud espontánea, "la culpa es de los grandes productores" cuando los realmente grandes son los extranjeros tutelados con beneficios multicolores. "Abundaban las 4x4" como si no fuesen instrumentos utilitarios de trabajo y abundasen los "colachatas" con chófer de la nueva oligarquía burocrática. Así, Sendic reclama que le paguen por renunciar un subsidio de 13.000 dólares mensuales, y el principal jerarca de uno de esos fraudes que son las sociedades anónimas de Ancap se va porque le querían rebajar su sueldo de más de 600.000 pesos mensuales a algo más de 300.000 pesos… Se ignoran intencionalmente las 20 mochilas ostensiblemente cargadas por el agro que mencionó el Ing. Agr. Eduardo Blasina en Santa Bernardina.

Ante la nueva tomada de pelo del presidente Vázquez y su equipo de asesores, la acción ruralista seguirá producto de la necesidad. Lo que ofrecen es nada. Cuando en una asamblea quienes la dirigen quieren ignorar una propuesta de los participantes le dan "pase a comisión". Las "mesas de diálogo oficialista" son lo mismo. Apuntan a ganar tiempo, desmovilizar y dividir al agro. Y al país.

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