Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Tiranos pro referéndum

Están en el aire dos acontecimientos que tienen maridaje. La última reunión de la Celac y el paro general -¿multitudinario?- del Pit-Cnt que ha salido del armario ¡al fin! Y muestra a quien quiera percibirlo que es el verdadero dueño del Frente Amplio.

Van por su presidencia. Una versión criolla de Cristina Kirchner y Alberto Fernández -poder real y poder formal- de este lado del Plata (donde se alude amablemente a la logia sindical como la “representación independiente de los trabajadores uruguayos”).

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños -Celac- es un invento establecido en 2011, principalmente por las peores dictaduras y populismos asentados en el territorio americano. Tuvo y tiene rostros inconfundibles: Fidel y Raúl Castro y la marioneta de este último Díaz-Canel; Néstor y Cristina Kirchner; Lula y Dilma; Correa, Chávez y Maduro; Ortega, y abreviando algunos asociados parecidos más. En última instancia es un complot contra los Estados Unidos y las democracias, que suelen alentar en el juego planetario Rusia y China, y algunos países y organizaciones del radicalismo islámico.

Podría ocurrir que de esta caterva cuyo financiamiento principal proviene del saqueo de los respectivos pueblos y el narcotráfico (el petróleo de Venezuela ayudaba pero se lo saquearon), surgiesen sociedades plenas de progreso y justicia social. Lamentablemente a los homicidios, las torturas, la represión bestial, y otras bellezas suman oligarquías policiales ricas y pueblos hambreados. Al Uruguay pasados los años hay que concluir que Estados Unidos, que tiene sus luces y sombras, no nos ha hecho daño alguno. Su capacidad científica y tecnológica es hasta hoy imbatible en el planeta (ejemplos variopintos: medicamentos, electricidad, pantalones vaqueros, internet, Coca y Pepsi, Apple, Space X, Netflix, y millones de otras circunstancias que han mejorado la vida humana).

El incidente en Celac reciente en el que leal a la mejor historia nacional el presidente Lacalle Pou alzó la voz propia de los pueblos libres en el evento, por notoria se obviará. Vale recordar que el asambleísta y represor Díaz-Canel, mascarón de proa de Raúl Castro, se expresó a favor del referéndum del Pit-Cnt, leyendo temblorosamente un libreto que sus amigos de por aquí le escribieron. Concuerda con la cantidad de fotos en las que los capitostes del frentismo vernáculo intercambian besos y abrazos, con personajes de la patética dimensión de los aludidos. Respecto de Maduro que dijo “quiere debatir sobre democracia”, hay que esperar a que avance su proceso en curso ante la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya, por crímenes de lesa humanidad.

El paro general reciente por la fealdad del avestruz y la acidez del limón, llevó a unos pocos miles a caminar por Avenida del Libertador y perder un jornal, invitados por los dueños de la baraja que viven de las rentas sindicales.

Es uno más. Decían vendrían cientos de ómnibus y había doce (los conté al pasar inadvertidamente por el lugar). La caballería gaucha eran tres caballos entre los que destacaba un jinete de profesión murguista, que nunca vio una vaca de cerca, y los drones ilustraron claramente una larga fila india para llenar la avenida. Graficada luego por prensa y TV con tomas editadas que tenían olor de multitud. Todo el país que trabaja y produce siguió aplicado a la tarea. Lo peor fue que otra vez dejaron a muchos niños de la educación pública sin clase.

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