Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Tenor chiquito

El pasado gobierno ha sido un monumento a la corrupción. Despilfarro y desconocimiento de las necesidades del pueblo; todos los días sale una nueva, las últimas: ¡la nafta subió un 7%!; confirmación en alzada suprema del procesamiento de Calloia; y rechazo a una acción penal por difamación, hecha por Sendic contra relevantes empresarios del ramo, que han denunciado, incluso judicialmente, un sobreprecio monumental vinculado a obras relacionadas con ALUR y Ancap. Veremos qué pasa.

El pasado gobierno ha sido un monumento a la corrupción. Despilfarro y desconocimiento de las necesidades del pueblo; todos los días sale una nueva, las últimas: ¡la nafta subió un 7%!; confirmación en alzada suprema del procesamiento de Calloia; y rechazo a una acción penal por difamación, hecha por Sendic contra relevantes empresarios del ramo, que han denunciado, incluso judicialmente, un sobreprecio monumental vinculado a obras relacionadas con ALUR y Ancap. Veremos qué pasa.

Lo peor de la conjura de los necios que se niegan a ver evidencias por incapacidad o mala intención, es que su negocio es lo populista.

De eso se trata el socialismo latinoamericano, precisa de pueblos ignorantes, incapaces de bastarse a sí mismos, dependientes de las limosnas de las oligarquías gobernantes. Y, el plan funciona promoviendo el odio contra el que se esfuerza y sale adelante, contra el que desde un sitio austero o una posición trascendente, pone el pecho a las balas todos los días, por su responsabilidad, su familia y su país. Ellos, para los necios, son los responsables del fracaso ajeno y a voz en cuello con “el Pepe” pidiendo cancha es a quienes con resentimiento, con saqueo tributario, con exigencias laborales inviables, hay que destruir.

Las pasadas elecciones pasaron sin vibración.

Un gobierno nefasto se la llevó gratis. Rosario inacabable: hizo desaparecer la línea aérea de bandera, y viene pagando millones de dólares de Juan Pueblo laburante, para un proyecto alternativo invisible; se embarcó inconstitucionalmente con Antel a hacer un teatro de 80 millones de dólares (¿por qué tanto interés en un gasto innecesario, cuál es el gato encerrado?). Y, las ceibalitas ¿cuánto se lleva gastado, quiénes ganan con las ventas, quiénes con las compras, y quiénes con el service de adminículos notoriamente precarios? ¿No hay otros métodos eficientes para llevar computación a los niños con buen resultado y menos teatro y gasto?

Estas y más cuestiones indignan a muchos compatriotas. No es negatividad. Son banderas de dignidad y esperanza, alzadas contra la depredación patria. Particularmente el nacionalismo en nuestra República, habiendo sido largamente oposición, fue revolucionario y fiscal de la Nación.

Entonces, que no se diga que ante la conjura de los necios informados y los necios por naturaleza, no hay espacios de acción cívica ¡Si los habrá! Y, a no equivocarse, están en calles, carreteras y campos, en el contacto, la denuncia y la movilización constante. Y, en corta medida en el hermético recinto parlamentario.

Un amigo contaba que en la explanada de la Universidad, en su juventud se planteó una controversia en la vereda. De un lado los demócratas y del otro los agitadores profesionales de siempre. Él lideraba y sentía una voz fuerte y aguardentosa, que le gritaba “no aflojes hermano, dale pa’adelante”, y que lo entusiasmaba. Alguien avisó que venían los coraceros y con los caballos a la vista hubo un desparramo. Los presentes se escondieron en cuanto zaguán había cerca.

Allí, mi amigo escuchó al tenor de su apoyo, y fue personalmente a saludarlo. Era físicamente chiquitito. Lo abrazó y le dijo: ”con la voz que tenés creía que eras Goliat y me la jugué con todo”. Y, cerraba el cuento comentando “es increíble cómo anima una voz fuerte”. Ante la realidad, la oposición que por su historia y pueblo no es chica, es hora de que haga sentir su voz.

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