Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

¿Te vas a vacunar?

Con la expectativa de la llegada de las vacunas hay una pregunta en el aire: ¿te vas a vacunar? Algunos responden afirmativamente, otros dicen no lo harán, y otros entre los que me inscribo queremos vacunarnos pero no con cualquier producto.

Importan marcas y laboratorios y también los países a los que pertenecen. En el torrente de información hay algo indiscutido, desde que se retrasó la noticia de lo que estaba pasando con la aparición - probablemente en China- de un nuevo virus de contagio exponencial el mundo fue tomado por sorpresa (The Washington Post, 4/01/21). Y, estados que son referencia planetaria en una materia como ésta, reaccionaron además mal. Así ocurrió con Estados Unidos, Reino Unido y casi toda Europa, y mejor ni mencionar a nuestro vecindario inmediato: Brasil y Argentina.

En un ranking de Bloomberg que toma en cuenta solo a 53 países de alto potencial económico los cinco que mejor encararon la situación fueron por orden de méritos: Nueva Zelanda, Japón, Taiwán, Corea del Sur y Finlandia. Los cinco peores según igual fuente fueron por su orden: México, Argentina, Perú, Bélgica y República Checa. Hasta fines de noviembre Costa Rica y Uruguay, no considerados en la referencia por su volumen revistaban entre los de mejor comportamiento (BBC, News Mundo, 26/11/20). Para la calificación se tomaron en cuenta datos tales como muertes por millón de habitantes, cantidad de test positivos -y, sintetizando- restricción del confinamiento, el acceso sanitario y el índice de desarrollo humano.

Un amigo me decía que si la vacuna es la de Pfizer- BioNTech (una asociación entre un laboratorio alemán y otro norteamericano) no vacilaría en dársela. Comparto. Está autorizada por los controles más exigentes y su tasa de éxito se ubica en el 95% de los vacunados, habiendo cumplido con todos los tests de mayor rigor. Ésta y otras similares, caso de la de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, emanan de sociedades con libertad crítica, en la que la información es creíble, con testeos exigentes acreditados, lo que no ocurre en el caso de la vacuna rusa vinculada a un estado cesarista donde la contradicción no está permitida, y prevalece la opinión única del gobierno.

La vacuna rusa Sputnik V cuenta con la autorización del gobierno argentino. Nelson Castro -periodista de TN respetado y médico además- ha dicho que el presidente ruso Vladimir Putin ha encarado el tema como un medio de propaganda política. Sin que hayan información científica, ni testeos que respalden su bondad ((La Nación, 28/12/2020).

El Wall Street Journal acaba de publicar un artículo diciendo que Argentina “es un campo de pruebas para la campaña mundial de vacunas de Moscú”, que apunta como negocio a captar el mercado de países emergentes con limitados recursos económicos (18/01/21). Esta vacuna no ha sido aprobada por las autoridades sanitarias occidentales, ni ha recibido la autorización de la OMS y no es seguro pueda aplicarse a mayores de 60 años. En nuestro país curiosamente, Casmu, mutualista del Sindicato Médico quiere autorización para importar…¡un millón de dosis de Sputnik V!

En el mare magnum de información -se descarta- la decisión personal de cada uruguayo estará oportuna y necesariamente expectante de la opinión del Grupo Asesor Científico Honorario. Luz clara en la tiniebla.

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