Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

State 51 fst.

Finalmente la monarquía castrista se ha abrazado con el Tío Sam. Hay camino por recorrer. Fidel, Raúl y su corte llevan en la valija tantos crímenes que pensar en una apertura democrática, respetuosa de los derechos humanos, tras años de represión, arbitrariedad, tortura, paredón y otras bellezas socialistas, seguramente llevarían a sus mentores a un juicio de inapelable resultado por violación a todos los artículos más elementales del código que regula los delitos de lesa humanidad. Por ello, lo primero será económico.

Finalmente la monarquía castrista se ha abrazado con el Tío Sam. Hay camino por recorrer. Fidel, Raúl y su corte llevan en la valija tantos crímenes que pensar en una apertura democrática, respetuosa de los derechos humanos, tras años de represión, arbitrariedad, tortura, paredón y otras bellezas socialistas, seguramente llevarían a sus mentores a un juicio de inapelable resultado por violación a todos los artículos más elementales del código que regula los delitos de lesa humanidad. Por ello, lo primero será económico.

Y no viene con chiquitas. Días atrás se reunieron 240 empresarios “imperialistas” -obvio- en el Norte y más o menos prevén en los próximos años una inversión en la isla de Cuba que alcanzaría los 12 mil millones de dólares.

Si tenemos en cuenta que “la revolución” fue contra la inmoralidad, el despotismo, el capitalismo, el turismo, la prostitución, el juego y otras maldades es notable como tras prácticamente 55 años de atraso, inmoralidad, despotismo, capitalismo oligárquico, turismo, prostitución e involución infinita se vuelve al punto de partida. Formidable. Y, lo notable, el abrazo. Desproporcionado porque Raúl Castro se ve que es chiquito y al lado del presidente Obama aparece todavía como más chiquito.

En realidad hay dos pueblos cubanos. El de los reyes y esclavos que está en la isla, y el promedialmente exitoso, que aglomera a toda la gente más capaz de origen isleño que está en Estados Unidos y particularmente en Miami, en el estado de Florida. Lugar que ha tenido un desarrollo muy notable en los últimos años y que es hoy convocante de inversiones importantes de diversas procedencias. Muy especialmente de todos los grandes fracasos latinoamericanos entre los que revistan, argentinos, brasileños y venezolanos.

La generación a la que uno pertenece que conoció las loas infinitas al leviatán caribeño, particularmente los que siempre consideramos que esta tiranía payasesca y brutal era lo que es, con derecho se formula algunas preguntas. ¿Qué dirían Quijano y Marcha de lo que ocurre? Los bolcheviques apolillados ya sabemos lo que pueden responder: celebraron la revolución soviética, el abrazo de Stalin con Hitler, la revolución cubana, el Muro de Berlín, la invasión de Hungría, la de Checoslovaquia, etc, etc., etc. Seguramente ya se están anotando para aprender inglés (“american english”). ¿Los socialistas? ¿Cuál podría ser la tesis renovada de Vivián Trías desarrollando una nueva idea sobre la cuadratura del círculo?

Y, como le decía el caballero de la triste figura a su compañero “cosas veredes Sancho”. Porque lo mejor está por venir.

La Plaza de la Revolución, de La Habana que luce un infinitamente enfocado retrato de un aventurero, movido por un instinto homicida irrefrenable, el Che Guevara, pasará a ser la Plaza de la Involución y el citado retrato se pondrá con la cabeza para abajo. Las banderas rojas de partidos y sindicatos que les usan de ahora en más se sustituirán por otra con estrellas, en fondo azul y barras rojas y blancas. Las estrellas serán 51 en vez de las 50 actuales, correspondientes a los estados federados norteamericanos, celebrando el ingreso de la isla de Cuba a la Unión. Habrán algunos cambios de nombres. La FEUU, tradicional reducto de la izquierda estudiantil cipaya pasará a llamarse “NCA, National Students Corporation”. El Pit-Cnt, a su vez, será la “CUUW, Central Union of Uruguayan Workers”.

Para terminar, “welcome”.

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