Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Secuestrados

La crónica roja relata que una o más personas en situación confusa, subieron a los tiros a un ómnibus y así siguieron al bajar de él por la calle en el Paso Molino montevideano. Hay dos heridos de bala ocasionales. La policía no pudo capturarlos.

Es apenas una cuenta más que suma a la vida nacional. Recurrente en toda reunión que se celebra con familiares y amigos. Al saber del hecho citado venía de un barrio montevideano costero, donde parecería que la situación es menos grave. Pero allí, amén de otros delitos, a los autos que quedan en la calle por la noche por carecer su dueño de garaje, al igual que pasa particularmente en el centro durante el día, les rompen los vidrios para robar cualquier cosa que quede a mano. Un caso especial relatado fue el de un vecino, al que le robaron la batería del auto. La repuso y se la robaron de vuelta. Ahora cuando retorna del trabajo y estaciona el coche, todos los días ¡saca la batería y la guarda en casa!

Comentar la notoria situación suena a masoquismo, pero es tema central del vivir ciudadano y nacional, sin distinción de cultura, ni de condiciones económicas y sociales. La plaga, lejos de atenuarse se acrece todos los días. Se comprende porque los sectores que viven en situación social crítica es donde se registra un mayor número de nacimientos y sus hijos menores crecen sin contención familiar, vagando por la calle. Al tiempo que las guarderías y escuelas primarias públicas han decaído en calidad y los niños llegan al liceo con carencias en lenguaje, matemáticas y comprensión de los textos que leen. La repetición de año y la deserción de los adolescentes hacia el tercer ciclo de liceo es extendida. Así, miles de jóvenes están en la calle sin estudiar, ni trabajar. En lo que fue ayer una república ejemplar, a nadie llama la atención el uso habitual de drogas especialmente entre la población periférica y el desarrollo del narcotráfico como medio y forma de vida.

No olvidemos que con el respaldo del poderoso magnate George Soros, promotor de un mundo con un gobierno planetario y la eliminación de los estados nacionales, el "Pepe" Mujica impulsó constituirnos en un laboratorio experimental planetario, como si fuésemos cobayos, legalizando la venta de marihuana en un régimen supuestamente controlado por el Estado. La controvertible decisión ha sido sostenida luego por el actual presidente de la república, adalid contra el tabaco, quien paradojalmente acepta la expansión libre de la marihuana. Sabiendo, según propia confesión, y coincidiendo con la opinión de la principal gremial de psiquiatras del país, que produce daños cerebrales y desórdenes de conducta. Considerando, expertos calificados, además, que es puerta de acceso a drogas más pesadas.

Estamos secuestrados por el crimen. Solo más represión es insuficiente. Se precisa un movimiento nacional suprapartidario. Para encarar la tutela de los niños más desprotegidos desde su primera edad. Con centros educativos públicos que faciliten planificadamente la protección que la familia de la que carecen, obviamente, no da. Varias instituciones privadas sin fines de lucro, con alcance limitado, en barrios carenciados, vienen señalando heroica y exitosamente cuál es el camino. También hay informes de expertos en el tema que proponen nuevas metas. Merecen atención. Cambiar conceptualmente la educación pública es impostergable.

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