Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Realismo mágico

El liberal es un anarquista informado. Sabe hay límites para conciliar la libertad del individuo con la convivencia social pacífica. Actuando con razonabilidad -sentido común- para evitar el realismo mágico de las esferas de reloj derretidas en árido escenario pintadas por Salvador Dalí.

Se han cometido errores en el manejo de la pandemia. Con plena sensibilidad ante los compatriotas castigados por la enfermedad o la incertidumbre social, debe concluirse que son poco comparados con el volumen descomunal del coronavirus que tomó por la espalda al gobierno recién instalado. En medio de un huracán de realidades económicas y sociales heredadas. Entre las que la falta de crecimiento desde 2014, el endeudamiento externo en el límite del grado inversor, el déficit fiscal desbordado, 400.000 trabajadores informales y el creciente desempleo, eran de las dificultades a encarar.

El momento crítico reclama unidad nacional. Hay quienes no lo entienden así. Los cientos de millones de enfermos y decenas de miles de personas contagiadas y en asistencia intensiva en el orbe lo prueban. El GACH y el personal de la salud, médicos y enfermeros en heroica primera línea de acción que viven sin vacilaciones el problema, evidencian que el flagelo está entre nosotros.

La vacunación es la esperanza. Incomprensiblemente ante lo irrefutable, un grupo reducido de personas guiadas por un iluminado abogado enardecidas salen a las calles afirmando la enfermedad es una ilusión óptica. Invento de una rara conjura y convocan a no vacunarse. Un miembro de esa causa en video de amplia divulgación expresó días pasados que a partir de ahora el presidente de la república para la secta… es el aludido letrado. Calificando a quienes no les sigan -concepto literal que traduciré a lenguaje civilizado- como “excremento en polvo de la humanidad”.

El realismo mágico de estos activistas testimoniales es una cosa. La agitación disolvente de un conglomerado político-sindical con ascendencia social es otra. El Frente Amplio, desconcertado como sordo en tiroteo tras perder las elecciones pasadas, todos los días anota un tanto nuevo. Veamos ejemplos. Un vocero del grupo del licenciado Sendic -en el paroxismo- pidió hace poco la renuncia del Ministro de Salud Pública Dr. Daniel Salinas. Su cartera notoriamente ha tenido en la situación actual un rol eficiente, ampliamente reconocido por la ciudadanía. Cuando nadie duda que las aglomeraciones desordenadas son causa fundamental de los contagios, otro dirigente frentista desempleado por el dictado de las urnas, anunció promovería asonadas para juntar firmas por el plebiscito contra la LUC (comprensiblemente lo cesaron de un cargo directivo por ello). Y, abreviando -la entente aludida que reclama un diálogo que el gobierno nunca ha eludido- cuando le dan cámara y micrófonos reclama demagógicamente repartir panes y peces que no existen. Dicho todo esto sin considerar las clarinadas de odio que parten de varios actores de la misma, comenzando por su presidente. La confusión promovida ayuda a entender por qué más de 750.000 compatriotas no se han inscripto para vacunarse.

Nos visita una delegación de especialistas del estado de Israel, vanguardia en el éxito de lucha contra la pandemia. Visto lo que se está haciendo han expresado nuestro país transita por el camino correcto. Es voz autorizada. Tranquiliza en la incertidumbre al ciudadano de recto querer.

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