Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

La realidad manda

A medida que avanza el proceso electoral los protagonistas del comicio próximo continúan sus campañas y las encuestas conmueven las expectativas generales.

A medida que avanza el proceso electoral los protagonistas del comicio próximo continúan sus campañas y las encuestas conmueven las expectativas generales.

Las estadísticas de gobierno y las muestras de opinión son para los actores del gobierno y de la compulsa electoral, respectivamente, señales al navegante. No son de por sí fallos inapelables y no necesariamente los dictados presentes de las muestras concordarán con el decir de las urnas en octubre. En lo que hace a las estadísticas con números y datos que emanan de la gestión de gobierno, experimentamos en la vida su desapego con la sensación térmica de la opinión pública. Entre 1990 y 1994 cuando se conoció un acrecimiento de jubilaciones y pensiones como nuestra historia no había tenido nunca, siendo el columnista parte de la gestión gubernamental, al visitar grupos de amigos de quienes se esperaba reconocimiento, la mejoría no les resultaba palpable, querían lo que había sido y …algo más.

Y los ánimos se regían además por apreciaciones políticas adjetivas, ajenas a esta circunstancia que para sus artífices en la gestión administrativa, era expresión de un gran esfuerzo nacional y merecedora de afecto.

Se dice que faltan propuestas, que se centra la controversia en apreciaciones y gestos menores y hay extendido número de cronistas que quitan estruendo a lo que viene ocurriendo. No nos parece conclusión adecuada. Pasa que casi nadie lee los programas que en el caso del Partido Nacional y Colorado, han sido elaboradas por centenares de técnicos calificados y que en el caso del Frente Amplio no cabe mucho más que agregar a la realidad que vivimos en sus 20 años de gestión municipal en Montevideo, especialmente, y en lo que van a ser sus 10 años de gobierno nacional. Hay una constante. La suba de impuestos para despilfarro de forma tal que no llegan a hacer sentir al ciudadano medio que tal glotonería tiene sentido. Es lo que se escucha en todos lados. Seguridad pública, educación pública, genuflexión ante el gobierno “K”, concubinato con la Venezuela chavista, Pluna, Ancap, Alur, Antel metiéndose a hacer un circo con plata ganada para aplicar y abaratar las telecomunicaciones, basura en las calles, oscuridad, carreteras destrozadas, el ”tren de los pueblos libres”, Aratirí, el puerto de aguas profundas, IRPF, IASS, 30.000 empleados públicos más y el ”como te digo una cosa te digo la otra”. Y, se verá lo que pasa, pero si hay un cimbronazo sobre el Frente Amplio no hay que buscar otra razón más que en el desgaste de un gobierno que no ha sabido proyectar al país de acuerdo a cono se lo permitía una impresionante coyuntura internacional que le toco gestionar.

Una reconocida voz de temas económicos ha dicho que tuvimos crecimiento sin desarrollo. No hubo desarrollo sustentable. Y, es así. En lo económico amén de otros agujeros, pasará al futuro un déficit fiscal del 3% del PBI que implicará sacrificios populares impostergables desde el año que viene; en lo social la crisis de la educación en todos su niveles asegura inequidad presente y futura, en lo ecológico las incertidumbres sobre minería de cielo abierto son expresión de incertidumbres inaceptables. Y, hay algo indiscutible, la renovación del gobierno y la incorporación de ciudadanía joven con cabeza abierta a la innovación universal y tecnológica, cerrará un largo período de raíces clavadas en un pasado que solo sirve para dividir y confrontar.

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