Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

El K.O. es posible

Hace unos días. Madison Square Garden. Coliseo repleto. Boxeo. Hecho histórico en la categoría de los pesos pesados. La de los grandes. De máxima convocatoria.

Por varios títulos mundiales peleaban Anthony Joshua, el campeón de los mismos, un inglés de dos metros de alto, 120 kilos, todo músculo y Andy Ruiz un mexicano, que actuaba como suplente del retador oficial que no pudo pelear, de un 1 m. 80 de alto, 120 kilos y aspecto -sin exagerar- de “gordito”. Las imágenes cantaban. El relator mexicano del canal Space comentaba que le había pedido una foto al inglés simulando que le pegaba en la cara y que el puño del británico le ocupaba más de la mitad del rostro… Como suele decirse, la cosa era “papita pa’l loro”. Las apuestas versaban sobre en qué round el azteca vería volar los pajaritos. Las dos primeras vueltas fueron de estudio. El tercer round fue inusual. El inglés tiró al mexicano con un piñazo al mentón. Era el final. Pero… “el gordito” se levantó con cara de “¿dónde estoy?”. Enojado. Empezó a pegar desaforadamente y el gigante británico voló al piso. Se levantó y Ruiz lo mandó nuevamente a la lona. Lo salvó la campana. En el séptimo round el que no sabía dónde estaba era el inglés y Ruiz lo durmió sin retorno. Se convirtió en el primer campeón mexicano de los pesos pesados. El relator azteca, que a esta altura no disimulaba su emoción, expresaba: “¡Fue la lucha de David contra Goliat!”. Tenía razón.

El país está parado. Hay comentaristas sobre la producción rural, que dan risa. Buscan referencias para decir que todo está bien. Que el ganado tiene alza de precio, que el dólar ha subido. La realidad es la de los arroceros y la de las decenas de miles de productores chicos que han abandonado sus tierras. Al igual que la caída en el número de trabajadores rurales. Este gobierno es enemigo de la campaña. De sus campos y ciudades… que son un solo corazón. Las causas son las mismas que han abatido en general a la empresa privada. Sostenido retraso cambiario por años, precios de los combustibles y electricidad de los más caros del mundo y una agitación laboral fomentada desde el oficialismo, que se lleva a ponchazos los derechos de los trabajadores que quieren trabajar y desconoce con toda intención la propiedad privada y el derecho de la libre empresa. Motores del mundo que progresa.

El cierre del actual gobierno conoce una profundización de la crisis moral nacional. En la quebrada Envidrio, 71 trabajadores recibían sueldo mientras estaban amparados y cobrando el seguro de paro. Velita al socialismo de Mujica. En Fripur (pesquera cerrada) el conjunto económico a que pertenecía, en 2004 le debía al Banco República US$ 300.000. Sus dueños le pagaron al “Pepe” la banda presidencial y la fiestita de asunción (US$ 15.000). Al cierre de la actual administración la deuda de la firma ya cerrada con el Banco República es de… US$ 50.000.000. Alberto Fernández, uno de los dueños dijo en el Parlamento que era “mujiquista de corazón”. Y que: “daría mi corazón y mi sangre por el Frente Amplio” ¡Papito! Dale lo que quieras, pero devolvenos la billetera.

Para sonreír, hoy en Uruguay hay que ser finlandés. Astori fue claro. Dijo recientemente: “…hicimos las cosas mal…”, y tras repasar el inventario de fracasos agregó: “…y la corrupción llegó también hasta nosotros”. Levantar al país con un cambio es posible. Venciendo al descreimiento. Con otras ideas y otra gente. Lo enseñó el mexicano Ruiz. Hace unos días. En el Madison.

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