Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

“Plunastori y Sendicap”

Wilson Ferreira Aldunate -recuerdo escucharlo- decía que en el Uruguay “Partido Nacional” era el nombre que se daba a la oposición. Justo es agregar que también se lo puede referir como gobierno.

Wilson Ferreira Aldunate -recuerdo escucharlo- decía que en el Uruguay “Partido Nacional” era el nombre que se daba a la oposición. Justo es agregar que también se lo puede referir como gobierno.

El último gobierno nacionalista, presidido por el Dr. Lacalle Herrera, en horas económicas críticas estuvo pleno de realizaciones. Saneamiento financiero, dobles vías en carreteras, desde y hacia Montevideo y Colonia y Maldonado, el hotel-casino Conrad, el aeropuerto internacional de Laguna del Sauce, el redoblado impulso a la forestación bajo el imperio de las normas dictadas durante la primera administración del Dr. Julio Sanguinetti, y muchas otras realizaciones apoyan lo expresado.

La evocación de Wilson viene a colación porque su presencia parlamentaria fue un hito en la historia del país. Apoyada en fundamentos consistentes y también en una estampa y un verbo difíciles de emular. En tiempos en los que -otro marco de realidades- el parlamento concitaba la atención de la ciudadanía de forma mucho más grande que en la jornada actual plena de distracciones que convocan la atención popular.

No obstante, con austera y firme actitud, con el impulso del senador nacionalista Álvaro Delgado, en una comisión investigadora legislativa se viene dejando al descubierto el escandaloso manejo de Ancap bajo la administración última del actual vicepresidente de la república, Raúl Sendic. Son asuntos entrelazados pero se suman. Así como el ente petrolero está quebrado, desapareció Pluna, obra maestra del economista Astori, y cientos de millones de dólares de nuestra gente, incluso los dispuestos para no se sabe qué nueva línea aérea, han volado a un ignoto destino. Es gobierno del Frente Amplio. Es el populismo “yorugua”.

Amigo lector: ¿usted sabe lo que es un monopolio?

Un monopolio es una empresa que no tiene competencia en el mercado.

En este caso por imposición de la ley. Cuando el monopolio refiere a una actividad de necesidad pública, solo cabe una conclusión: nunca puede perder plata y menos si quien lo paga es Juan Pueblo.

Nuestra querida e intocable Ancap tiene el monopolio de la importación, refinado y venta de combustible en la república. Todos sabemos que el petróleo en el mercado internacional se ha caído al piso y no vale nada, pues en el Uruguay socialista la nafta es de las más caras del mundo. Siempre sube y la empresa monopólica de los combustibles ¡está literalmente en quiebra!

Dada la incidencia del precio del combustible en absolutamente toda la economía nacional, es esta una de las razones por las que tenemos un país carísimo en precios de bienes y servicios, comparados con el exterior.

La corrupción es corrom-per “echar a perder, depravar, dañar, podrir” (dicc. de la Real Academia). Y el gobierno frenteamplista es esencialmen- te corrupto. Ha destruido la seguridad pública y la educación, inventado un monstruo soviético inadministrable que arroja pérdidas colosales, llamado sistema nacional integrado de salud. Se dejó en el abandono a los hospitales, y deliran con los caprichos de una militante política tupamara que promueve su aspiración electoral a través de la construcción de un innecesario Antel Arena (de un costo estimado en más de 50 millones de dólares).

Notable.  

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