Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Nuestros “piketteros”

Picasso nació con un pincel. Su padre pintaba y enseñaba. Desde los tres años no paró de crear. Dejó obra invalorable.

El estadounidense Steve Jobs revolucionó la electrónica y creó Apple. Comenzó experimentando en un garaje con amigos de su talante. Construyó siempre. Al morir legó fortuna a su familia. Y, al mundo. Forlán, Suárez y Cavani, compatriotas con trayectoria universal conocida, son talento y disciplina. Han ganado patrimonio sacudiendo a un deporte que convoca la atención universal. En una sociedad política y económicamente libre el ser humano tiene valor infinito. De esa libertad surgió la revolución artística, científica, tecnológica, y deportiva, que mejora a la humanidad.

Mirando la distribución de la riqueza en el mundo ( a través del PBI), se advierte que a Estados Unidos le corresponde un 23%, a la Unión Europea un 19%, a China un 14%, y a Japón un 5% de la misma respectivamente Fondo Monetario Internacional, 2018). Representan el 71% de la riqueza planetaria. Son democracias en lo político y lo económico, excluyendo a China “comunista”, con un rampante capitalismo con propiedad privada -lo rural incluido- y libre empresa, asentado bajo una férrea tiranía.

Desde la óptica de la riqueza mejor repartida entre la población -por atención médica, educación y servicios necesarios a la vida- en los diez primeros lugares por índice de desarrollo humano (IDH) según la Organización de las Naciones Unidas encontramos a Noruega, Australia, Suiza, Alemania, Dinamarca, Singapur, Holanda, Irlanda, Islandia y compartiendo la décima posición Canadá y Estados Unidos.

En los países mejores hay clases sociales distintas, el impuesto fundamental en lo personal y respecto de las empresas es el de la renta. Han pasado a segundo plano los impuestos ciegos sobre la propiedad (ej.: nuestros impuestos al patrimonio, la contribución inmobiliaria, primaria, y el del campo respecto del aporte patronal al BPS), ya que se pagan sobre valores de la propiedad, sin que aumenten necesariamente los ingresos de los contribuyentes. Son un costo más. Desestimulan los emprendimientos.

Desde el socialismo frentista y el comunismo, Pit-Cnt incluido, los economistas Notaro y Olesker, sostienen que hay que subir los impuestos a la propiedad -estamos con la presión tributaria más alta de la historia uruguaya- a efectos de la confiscación indirecta de la propiedad privada por medio de tributos insobrellevables. Son “ideológicos” ¿leyeron a “El capital” de Carlos Marx? Quieren agregar a lo existente, un impuesto de herencia, diciendo que en el mundo es así (El País, Economía, sábado18/05/19). Los nuevos augures citan la obra “El capital en el siglo XXI” de Thomas Piketty, a quien suele considerarse “el nuevo Carlos Marx”. Merece atención porque de cara a las próximas elecciones, Daniel Martínez dijo hay espacio para nuevos impuestos. Y, gurú principal de su tribu es Olesker...

En países con impuesto de herencia los realmente poderosos no lo pagan por medio de mil artimañas, al tiempo que la mitad de los países de la OCDE, se han reducido o eliminado como ocurre con Luxemburgo, Serbia, Eslovenia, Australia, Austria, Canadá, Estonia, Israel, México, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Suecia y Hungría (economista Alan Cole, “Tax Foundation”, sitio Libre Mercado, 6/03/17).

A ley de juego está todo dicho.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados