Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Pepe mentiras

Pepe mentiras” es decir “Frente mentiras” ya que el primer fenómeno es producto del otro y viceversa.

Pepe mentiras” es decir “Frente mentiras” ya que el primer fenómeno es producto del otro y viceversa.

La más grande del Pepe fue en el Hotel Conrad en Punta del Este, al iniciar el mandato en 2010, en el marco de esa realidad hotelera que cambió la proyección del turismo en el país llevada adelante por el último gobierno del Partido Nacional (1990-1995), al que todos se opusieron a su instalación y al que nadie dejó luego de visitar, disfrutar y usar, empezando por los miles de compatriotas que viven laboralmente directa e indirectamente de su existencia. Allí, ante un selecto y nutrido núcleo de gente importante del Uruguay y del exterior el Pe-pe prometió pacificación del país, olvido de venganzas relacionadas con el gobierno de facto (1973-1984) y reiteró una consigna que debía ser eje de su gestión ”educación, educación y educación”. Fue una agradable sorpresa.

Claro, nadie sabía que el discurso lo había hecho su exitoso jefe de campaña publicitaria y que el terrorista brutal convertido en beato, que ha violado sin arrepentimiento todos los mandamientos de Moisés, le estaba tomando el pelo a la audiencia y al país, ya que peca sin tregua contra el Octavo Mandamiento: no mentir. Todo era mentira o el como “te digo una cosa te digo la otra”.

Citar todas las falsedades dichas por el personaje es infinito. Vale tomar algunas como ilustración. La primera es justamente la de la educación.

A la gente inmersa en situación de pobreza crónica se le puede regalar plata y otros beneficios. Pero, si no se la educa y especialmente no se educa a sus hijos seguirán siendo pobres de mente, de ética y de espíritu. Habrá niños de padres diversos, sin hogar establecido, que andarán por la calle a la buena de Dios y continuarán por la pasta base y el crimen. Sin educación aun en una hora de bonanza económica que aplaque la realidad, no hay expectativa de progreso social sustentable, y eso dejan 10 años de gobierno frentista. La Universidad de la República en un estudio reciente nos dice que respecto de la pobreza más allá del ingreso de hogares -análisis monetarista- las necesidades básicas insatisfechas, desnutrición, agua corriente, facilidades para educación y transporte, etc., con datos del año 2011, alcanzan al 50% de los menores de 6 años en el país.

Las 8 horas del trabajo rural son otro farol de póker. Estuvieron reguladas para prácticamente todas las actividades desde años atrás, sumadas a la tutela del Estatuto del Trabajador Rural (en especial: arroceras, ley 9.991; montes bosques y turberas, ley 10.471; tambos, ley 13.130 y concordantes; granjas, quintas y jardines ley 11.718; plantaciones convenio internacional del trabajo Nº 110). Lo que no se reguló fue la ganadería porque allí se trabaja con el reloj natural según sea invierno o verano y es imposible poner marcador de tarjeta horaria en los espinillos. Parecido es lo de la jubilación parcial, ahora cita corriente. Fíjense el sistema legal frentista: el jubilado para trabajar debe ser de industria, comercio, rural o doméstico. Tiene que renunciar al 50% de la jubilación y no puede trabajar más de 4 horas. O sea, es para pocos y para encuadrar exitosamente en la situación deben haberse formado en la escuela de aquel célebre mago llamado Mandrake.

Tren de los pueblos libres, puerto de Rocha, nuevas papeleras (Pepe fue a Finlandia y le dijeron “¿más papeleras?, primero arreglen las carreteras)… Todo falso. Eso sí, importación de presos de Guantánamo a cambio de exportación de naranjas ¡ya!

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