Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Las pelotas

Si se miran las cosas desapasionadamente se descubre que la democracia política tal cual la conocemos y los inventos materiales -ciencia y tecnología- que han cambiado la historia humana desde hace unos doscientos años, provienen del Reino Unido. De Inglaterra especialmente.

Las razones para que eso fuese así son muchas. Una de las explicaciones está en el idioma. El inglés que es la segunda lengua en el mundo que vivimos y gramaticalmente simple. Empezando por la conjugación de los verbos. Lo mencionado podría parecer una disquisición inútil. Veamos. Tiene su sentido ¿Qué puede hacer la mediocridad en su máxima expresión? Cambiar el idioma castellano. Hacerlo más complicado. Desde la actitud más liberal concebible la tolerancia por los usos y costumbres, los sexos incluidos, es amplia. En un sentido práctico en español tenemos un lenguaje que diciéndolo fácilmente, nos permite hablar en masculino y femenino de todas y todos. Y, cuando se trata de un universo de circunstancias se usa el masculino. Ejemplo: “en verano todos nos vestimos de forma más ligera”.

En los últimos tiempos nos dicen que hay que agregar a las viejas prácticas la “e”. Para que los de opción de vida sexual distinta a la tradicional, no se sientan excluidos. Tomando por ilustración al Quijote de la Mancha y su inicio:” En un lugar de La Mancha cuyo nombre no recuerdo…” de ahora en más deberíamos expresarlo de una triple forma. El femenino sería: “En una lugar de La Mancha cuya nombra na recuerda…” Y, la expresión más inclusiva sería “En une lugare de Le Manche cuye nembre ne me acuerde…” Y, si vamos a la poesía todo es más complicado porque se pierden las rimas: “Aque me pongue a cantare al compase de le vigüele…” Imposible. El comentario viene a colación por un suceso hecho público recientemente. El gobierno municipal de Montevideo, progresista realidad si las hay, vecinas y vecinos, le acaba de pagar con nuestros dineros 751 mil pesos al conjunto argentino “Las pelotas” para que toque en un festival. Se le llamó “Mojo”. Toda la farra del “Mojo” nos costó en realidad casi 8.000 millones de pesos y actuó en la tenida la rapera Eli Almic. La que por lo menos debe agregarse al parecer es uruguaya. O sea que algunos mangos quedaron en casa. Quien hizo una proclama revolucionaria invitando al combate contra la derecha aparentemente hoy victoriosa y cerró sus expresiones con un: “Vamo arriba, estamos juntes” (sic) de acuerdo con una nota de prensa reciente (El País, 12/02/20). En el reparto de nuestros impuestos participó también el canal “TV ciudad”.

Suele decirse que el sentido común es el menos común de los sentidos. No estoy muy seguro de ello. Creo que en un mundo en que naufragan las ideologías, la gente más allá de simpatías políticas tiende a comportarse razonablemente. Más allá de lo irrenunciable, democracia y respeto por los derechos humanos, probablemente en lo demás también sean más las ideas que nos juntan que las que nos separan. La información comentada suma a las murgas capitalinas. El “insultómetro” estival. Y, como hay gente que dice todo esto es “cultura” popular, parecería que estamos es una instancia en la que deberíamos precisar que es la cultura.

El diccionario de la Real Academia que no miente, dice que es todo aquello que le permite el ser humano tomar decisiones inteligentes. A buen entendedor…

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