Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Patético

Gracias principalmente al presidente argentino Mauricio Macri que con su gestión viene saneando al país vecino superando una hora nefasta para ambas orillas del estuario, tenemos una gran temporada de turismo veraniego.

También gracias a las enormes obras de infraestructura que permiten el intercambio migratorio, entre las que revistan los puentes sobre el Río Uruguay, las rutas de mayor uso entre las que destacan las dobles vías que unen a Colonia y Maldonado con Montevideo, y los aeropuertos nuevos: el moderno que sustituyó al viejo de Carrasco y el de laguna del Sauce. Deben incluirse en el inventario los puertos comerciales del país privatizados, y los servicios de "ferry", entre los que destaca Buquebus, cuyas bondades conocemos todos los que le utilizamos.

De las obras citadas, dejando de lado los puentes que se construyeron en el gobierno de facto, y lo privado, las obras y mejoras de servicios públicos se hicieron en democracia con la pertinaz oposición del Frente Amplio. Cercanamente el frentismo tuvo a su cargo la Intendencia de Maldonado. Fue decadente. En la actualidad nuevamente con una Intendencia nacionalista a cargo de Enrique Antía, todos son aplausos en el comentario generalizado sobre el viraje de eficiencia de los servicios municipales que conoce el departamento. Estado promedial de las calles, recolección de residuos, casetas de guardavidas con la jerarquía que Punta del Este merece y cámaras en la ciudad de Maldonado para frenar la delincuencia, se suman en el inventario.

Es notable que ante lo anterior, el oficialismo gobernante a nivel nacional no pueda exhibir nada. Recordemos que también a la ley de forestación y la primera planta finlandesa se opusieron, le hacían guiñadas de complicidad a los "ambientalistas" de Gualeguaychú, mientras Mujica "el sabio" pregonaba que los árboles se iban a tomar el agua de las vacas.

El turismo es una "industria sin chimeneas". Hay países y realidades planetarias que han encontrado en él una fuente formidable de recursos. Generando inversiones y empleos. Personalmente nos consta esta realidad porque una empresa familiar dedicada a la gastronomía y servicios de fiestas, en el siglo pasado durante prácticamente 30 años se instalaba en los veranos en Punta del Este, en actividades que comprendían la gestión de un restorán. Sobre el cierre del año se enviaba un ómnibus con el personal de Montevideo, que iba con ilusión de hacer una buena cosecha y camiones con pertrechos adecuados, y se asumía el azar porque no hay dos temporadas iguales y los resultados económicos suelen ser imprevisibles. Al retorno, los empleados, con ingresos importantes sabían de cerrar la compra de alguna vivienda o de un auto a su alcance. Desde eso que se llama "izquierda" llovían voces críticas hacia el turismo, como si lo que es bueno hasta para la cárcel castrista en Cuba, fuese malo en Uruguay. Días pasados la Ministra de Turismo, Lilian Kechichian, a quien no conocemos y que seguramente es una buena persona, sinceramente declaraba (El País, 7/1/18) que: "Mi fuerza política … tuvo con el turismo una relación muy esquizofrénica… costó mucho a la izquierda entender que no era solo drogas, prostitución y algo para los ricos. Entender que era una actividad económica de primer nivel, que también es cultura, es educación y relacionamiento entre los pueblos".

Patético. Pero cierto. Quienes nos desgobiernan nunca han entendido en que planeta viven.

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