Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

L´Ordine Nuovo (3)

Dijimos que a la caída del comunismo, a instancias fundamentalmente de Fidel Castro y el brasileño “Lula”, se creó en 1990 el Foro de San Pablo, vigente hasta nuestros días, que contaría rápidamente con el respaldo del venezolano Chávez, sumando la presencia de organizaciones terroristas y partidos políticos, que incluyen al Frente Amplio.

Dijimos que a la caída del comunismo, a instancias fundamentalmente de Fidel Castro y el brasileño “Lula”, se creó en 1990 el Foro de San Pablo, vigente hasta nuestros días, que contaría rápidamente con el respaldo del venezolano Chávez, sumando la presencia de organizaciones terroristas y partidos políticos, que incluyen al Frente Amplio.

Citamos la influencia del comunista italiano Antonio Gramsci (1891-1937) en las ideas y la acción del neocomunismo actual. Mientras Marx y Lenin ponían el acento en las contradicciones entre clases económicas -las dominantes, dueñas de los medios de producción, y las dominadas, que contaban solo con el salario para vivir- y cimentaban la revolución en tal aspecto, Gramsci puso el énfasis en lo cultural (“superestructura” para el marxismo). Dicho simplemente esto implica que por un lado se debe ir a una acumulación de fuerzas que aúne la acción conjunta desde trabajadores a productores pequeños y aun empresarios que simpaticen con un cambio socialista de la realidad. Y, por otro debe considerarse que el instrumento para hacerlo es ir creando una cultura que suplante a la imperante. Concepto conocido como “hegemonía cultural”. Lo que se hace parcialmente por tramos hasta conseguir que la población llegue a adoptar un patrón de valores y conducta distintos al vigente.

Tema forista recurren- te son “las oligarquías y el imperialismo estadounidense” y “la integración” latino- americana. Es dentro de es- te propósito que se crearon innumerables organismos inútiles en términos constructivos como Celac, Una-sur, ALBA, siendo mención obligada el Mercosur y otros afines.

La primera etapa del “socialismo del siglo XXI” es el gobierno populista. Este se orienta a: abandonar la Historia, y las fechas y símbolos patrios; asistencialismo -Mides- a fin de juntar votos para las elecciones; aumento de cargos públicos estimándose que cada uno representa cuatro votos; aumento de salarios y pasividades sin consideraciones de racionalidad para ganar votos, sin importar que se sienten las bases de una inflación futura; manipulación de los medios de comunicación especialmente a través de la asignación de la publicidad oficial (véase lo que ha pasado con los noticieros de los canales de TV abiertos en los últimos 10 años); neutralización de las fuerzas armadas; instalación de matrices de opinión contrarias a la cultura vigente y establecida; apoyo a minorías marginadas consideradas un nicho de votantes y legislar para ellas; dominio ideológico de la educación pública; aumento de impuestos a la ganancia o el patrimonio para aplicarlos a la “distribución de la riqueza”, empobreciendo a las clases medias; estatización de la salud y otras políticas afines.

La segunda etapa, propone otras medidas que pueden a su vez estar insertas en la anterior, se trata del tiempo de la consolidación socialista. Resumiendo, en ella están la reforma constitucional para entronizarse en el poder; las leyes de medios o ley mordaza o censura; colapsar al Poder Judicial hasta transformarlo en una escribanía del gobierno. La última etapa propone expropiaciones, represión a disidentes, espiral inflacionaria y elecciones manipuladas.

Destruir el Estado de Derecho y la economía de mercado y la Libertad, es esencia del “Nuevo Orden” del socialismo gramsciano y forista. Es en lo que estamos.

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