Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

En olor de multitud

Estas líneas escritas con antelación al debate de los candidatos presidenciales tocan realidades con sustento sólido.

Las previsiones electorales pueden alterarse hasta que se abran las urnas. No obstante hay una percepción general relativa a una voluntad de cambio, que se acompasa con las proyecciones de las encuestas conocidas hasta el momento.

El pasado domingo en el Molino de Pérez en Punta Gorda, en Montevideo, en un día luminoso, el amplio espacio y sus elevados alrededores, fueron desbordados por una multitud espontánea, alegre y bullanguera. Hablaron Beatriz Argimón y Luis Lacalle. Lo hicieron con solvencia y emoción y la oratoria fue interrumpida infinitas veces con aplausos y voces de “¡Uruguay, Uruguay!, ¡Viva la coalición!” Y en su caso de “¡Presidente, Presidente!”

Este movimiento nacional, republicano y popular que recorre permanentemente el país actualmente en olor de multitud es algo nuevo en nuestra historia. Luis Lacalle uno de sus arquitectos lo señala reiteradamente, Y, la coalición cimentada en un programa común cerrado por las distintas corporaciones cívicas que la componen, interpreta el anhelo de un pueblo que anda y arde por las calles y aspira a que no se le mienta.

Se entiende cuando la coalición surgió de un diálogo constante con las fuerzas vivas nacionales, esas que crean, construyen, trabajan y producen, sin que se haya hecho un solo oído sordo a nuestros paisanos de los lugares más remotos del territorio patrio, hasta visitar las casas más alejadas y humildes.

Ha dicho Lacalle que tras el cierre del acuerdo programático y político en el primer acto posterior a tal hecho al ver flamear banderas nacionales, entreveradas con las de los partidos que componen el empeño multicolor, sintió una gran emoción. Y, uno, veterano, que algo ha conocido en la vida de estas cosas, lo comprende fácilmente porque ante el espectáculo -novedad inusitada- no cabe otro sentimiento. Son los colores de un grito de esperanza que recorre de abajo a arriba y de arriba abajo a todo el espectro social del país.

Las dificultades del candidato frentista Daniel Martínez están a la vista. No reiteraremos la cita de circunstancias obvias. A diferencia de Lacalle que no ha pronunciado un agravio y convoca a un esfuerzo compartido incluyendo a quienes incluso no lo votan, el Frente Amplio en su conjunto ha optado por el camino de la mentira, del agravio, de la descalificación personal. Y, en el marco de la desilusión que perciben del porvenir electoral vienen agotando recursos que rozan lo ridículo.

El gabinete con el alter ego de Bonomi como Ministro del Interior; el “Pepe” Mujica para Ganadería, Agricultura y Pesca, que ya adelantó si le toca actuar renunciará porque no está “para esas changas”, y abreviando la cancillería para Danilo Astori, afirman el continuismo. Es un “blooper” parecido al del tupamaro Zabalza en Santa Catalina. Además si ganara el FA ya tiene minoría parlamentaria lo que obstará a sus propósitos de avance estatista y -a su vez- dentro de la entente sus dueños -el 70% de sus dirigentes- son chavistas radicales, incluyendo al Pit-Cnt, ahora ingresado a la brega.

Sumar rostros de “artistas” en un corto publicitario de emisión reciente, que han vivido de la hacienda pública, la plata de todos y algunos ¡vaya de que manera! para un “vamo arriba” sin contenido, poco podrá cambiar el tronar del escarmiento que flota en el aire.

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