Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Milonga (y Discepolín)

En una plaza urbana, una milonga dominaba el espacio y bailarines improvisados,al tiempo que el sol escondía su cabello enrojecido en el horizonte, se movían como abrazados a un temblor, recortadas sus siluetas por la mortecina luz de la calle.

En una plaza urbana, una milonga dominaba el espacio y bailarines improvisados,al tiempo que el sol escondía su cabello enrojecido en el horizonte, se movían como abrazados a un temblor, recortadas sus siluetas por la mortecina luz de la calle.

Se escuchaba en la voz del único mago el timbre inconfundible que trinaba: “...varón pa’quererte mucho, varon pa’ desearte el bien , varón pa’olvidar agravios, porque ya te perdoné...”.

Súbitamente la presencia de un hombre veterano y enjuto interrumpió el bailongo, cortó la música y se apersonó a dos damas que juntas y en generoso abrazo, se habían entregado a compartir el taconeo, considerando inadecuada la situación. Parecía un Moisés furioso ante un sacrilegio de su gente bajando del Sinaí con las Tablas de la Ley.

Se acabó la milonga. Y, cada uno para su casa y “a otra cosa mariposa”.

La consecuencia no se hizo esperar. A poco del acontecimiento, en similar escenario, bajo la batuta de las organizaciones de gays, lesbianas y trans, y con la presencia de Lucía Topolansky que hizo sus cortes con una mujer pierna hasta pa’llorar, se organizó la “Milonga Inadecuada”, un todos contra todos inolvidable. Cabal demostración de los formidables avances del país de la “pichicata” libre, el aborto sin restricciones, el ajuste fiscal a través de los precios de la electricidad, los teléfonos y combustibles, la inseguridad pública y la educación del Estado destruida, en un proceso rampante de presente y futura inequidad social.

Nuestro Moisés -por su parte- que se hizo en otro país al que se busca enterrar, se quedó sin bailes, ya que le sacaron el permiso a su organización para continuarlos. ¡También hay que embromarse! Pensar que el tango es para danzar entre un hombre y una mujer. Señor, tómese un tren y vaya a pescar al puerto de aguas profundas de Rocha y suavice su desengaño asando corvinas.

Lo de la milonga inter pares es una anécdota menor, de los beneficios notables que el frentismo representa para la república. Lo que no lo es tanto, es que la unánime conmixtión de los terroristas de antigua y buena cepa, los bolcheviques históricos, los marxistas -leninistas inextinguibles, los castristas convencidos, la izquierda caviar y en general la flor y nata de ese himno a las peores experiencias humanas “progre” haya salido a la calle para apoyar la tiranía militar, asesina y “bolivariana” de Maduro. Integrada por represores cubanos, militares que hacen su agosto, con negociados que lo salpican todo, una oligarquía civil cleptómana, y un pueblo empobrecido y carente de mínimos elementos para la vida cotidiana. Con Caracas, en un podio en la cima de las ciudades con mayor cantidad de muertos por bala perdida diaria del mundo. Por si no lo saben, camaradas vernáculos, miren que la plata dulce del petróleo, como Margarita se fue sin decir adiós y si dudan, pregúntenle a Raúl Castro que ante la situación está esperando al abrazo del Pato Donald.

Frente a los hechos relatados y para ahogar las penas, confieso me instalé en un añoso y apartado boliche. Desde una mesa gastada pedí en solitario algo fuerte y se me apareció de golpe en las silla de enfrente Discepolín. Le conté mis cuitas y delgado, con aire quijotesco, me respondió simplemente: “…es lo mismo un burro que un gran profesor; dale nomás!¡ dale que va!, que allá en el hoyo, no’ vamo´a encontrar”. Y… será así nomás.

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