Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

¡Libertad orientales!

Una red reducida de bancos poderosos, más algunas de las grandes corporaciones multinacionales coordinadas, así como los gobiernos de los estados más desarrollados del planeta que representan el 64% de la riqueza global reunidos en el G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y Japón), quieren imponer políticas liberticidas a los gobiernos nacionales arrasando su soberanía. El organismo se creó para "coordinar sus políticas hacia la consecución de objetivos comunes y la voluntad para establecer algunos medios técnicos de cooperación"... Le acompañan un universo de organizaciones (G20, OCDE, GAFI, etc.).

Paralelamente Internet fue creada por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos de América. Su oferta actual —Microsoft, Google, Facebook, Twitter, Linkedin, GPS y otras— sea que se usen PCs, tabletas, teléfonos celulares, etc., generan archivos de datos personales de cada usuario. Lo que funciona mediante el uso de robots electrónicos. La privacidad está jaqueada. Los datos entregados sirven para múltiples usos: publicidad, identificación ideológica, información a los gobiernos o cosas peores. Teóricamente somos libres de usarles.

Los amos del actual orden mundial exigen a los pueblos que renuncien a la soberanía en la organización de su sistema bancario y el secreto en defensa de la privacidad de sus clientes; así como al derecho a la autonomía de la voluntad de las partes, en los contratos (sociedades, compraventa de casas o cocinas, pago de alquileres, etc.). Obligando a sus súbditos a ingresar en una prisión, por medio del uso de los medios electrónicos aludidos. Son carceleros la propia administración política, las instituciones bancarias y —¡multimillonario y execrable negocio!— los dueños de los aparatitos por los que se pasa el plástico (en lo que revistan compañeros "progresistas"). Los derechos del art. 7º de nuestra Constitución y las libertades públicas han ido al basurero.

Invocan controlar al narcotráfico. Las monumentales cifras diarias que maneja mundialmente esta actividad no serían lavables sin la colaboración de los grandes bancos (se recomienda ver el cap. 4 de Dirty Money, Dinero Sucio, en Netflix). Además, los Estados Unidos (Manhattan) y el Reino Unido (Londres), son la cabeza del sistema de lavado de activos planetario, junto con varios estados europeos, que tienen paraísos fiscales extendidos por el globo, más lugares como Chipre, Shanghái y Hong Kong. Lo que es útil también para el tráfico de armas y el terrorismo. En las grandes ligas del crimen internacional nuestra República no tiene volumen ni para sacar un boleto.

El liberticidio ejecutado por nuestro actual gobierno con la excusa de evitar el lavado de activos apunta a: hacer buena nota con la banca internacional para seguir endeudándonos y, encarcelar a la ciudadanía con el plástico y la bancarización obligatorios para rapiñarla. Precisan dádivas para votos y tapar el agujero fiscal (Ancap, ALUR, Pluna, Alas-U, regasificadora, Fondes, 70.000 empleados públicos, y el descontrol del gasto público general). Escribanos, contadores, arquitectos, pequeños empresarios, inmobilarias, productores rurales y las fuerzas vivas todas, son policías de sus compatriotas y vivimos en libertad condicional. Hay que quitar la obligatoriedad del uso del plástico y la bancarización obligatoria con la movilización y el voto. Se trata de: "¡Libertad o con gloria morir".

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