Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

30 de junio

Nuestra vieja Semana Santa devenida en de turismo, la criolla y la vuelta, pone fin a la siesta nacional que empieza a fines del año viejo, y finaliza con la llegada a la meta de la última bicicleta en otoño del nuevo.

En la contemporánea jornada anual electoral -la semana citada- es -además- vela de armas previa al amanecer del combate en que la caballería cívica dirimirá honores aturdida por el estrépito de las urnas.

Era más fácil el desafío medieval. Llegado el momento bastaba con agarrar la armadura, la espada y el escudo y montar. Y... jugarse a suerte y verdad. ¡No habían encuestas diarias! Los nobles gladiadores no las padecían. Durante una larga instancia eran invictos, heridos, magullados o muertos por designio de una ignota voluntad divina y a otra cosa mariposa. Ahora los candidatos combatientes rodeados de gitanos que viven tirando las cartas momento a momento por meses y meses, sienten con angustia que es más fácil ganar al cinco de oro que hacer caso a un augurio con final acertado.

Conocí a un tipo hace años que tenía un instinto endemoniado para encontrar en la noche casas "non sanctas", con luces rojas. Si estaba en La Loma de la Mulita autóctona o en un pueblito calvinista de Europa Central era lo mismo. Una mano invisible lo acercaba inevitablemente al pecado por escondido que estuviese. Algunas encuestas y encuestadores padecen un reflejo similar. Prenden un radar y “ad momentum” la pantalla les canta que está todo definido. Internas incluidas. El Frente Amplio, el gobierno, su candidato y la barra adicta ya pueden descorchar champán y celebrar anticipadamente el cuarto mandato.

Cuesta creer vaticinio tan estrafalario en un país llevado al borde de la quiebra, con un agujero fiscal próximo al 5% del PBI y la pérdida cercana del investment grade. Con una deuda externa acrecida al infinito, estancamiento indiscutible, desinversión y pérdida de puestos de trabajo. Con la empresa nacional destruida merced a los costos “insobrellevables”.

El combustible de los más caros del mundo, la electricidad ídem, y costos laborales, que desalientan al emprendimiento y la ocupación nacional ¿ Seguridad pública, educación estatal... hay que explicarlo? En este panorama lo único seguro es que de los Vázquez, Mujica, siempre Astori y sus discípulos, si no se es finlandés, a un metro del precipicio, votarlos es literalmente dar paso mortal al Frente.La necesidad de renovación de ideas, partidos y personas es impostergable. También de dirigentes experientes y equipos técnicos avezados. Hay una experiencia filo socialista y populista agitada en el continente y en el mundo, que lleva al gobierno frentista a ser cómplice del liberticidio venezolano y la satrapía cubana, en el marco de una política internacional ideológica -movida por oscuros intereses particulares- que ya fue y nos ha aislado del mundo libre y de todos los países vanguardia de la democracia y del crecimiento económico y social.

Se arriesgará una opinión: en el “mare magnum” de augurios, probablemente los más acotados sean los más cercanos a la verdad. La primer y única encuesta válida e inapelable y de pronóstico incierto son las elecciones internas voluntarias, no obligatorias, del próximo 30 de junio de 2019. Adivinar su resultado es temerario. Aunque después, los gitanos podrán justificarse por el día frío o soleado, la volcada notable de los indecisos, o… el viejo de la bolsa.

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