Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Histeria y enemigos

Las circunstancias políticas argentinas suelen superar a la imaginación.

Las circunstancias políticas argentinas suelen superar a la imaginación.

El gobierno primero de Néstor y luego de Cristina Kirchner, ha tomado como enemigo demencial al pueblo uruguayo al que quisieron y quieren hacer daño, bajo decisiones solo concebibles respecto de una administración del Estado, que desconoce las reglas jurídicas y diplomáticas más elementales de convivencia internacional.

No es raro que así sea ya que tal práctica es la que los mencionados presidentes, uno fallecido, han aplicado en su fuero doméstico. Siendo Menem Presidente, decidió privatizar YPF que se había transformado en una empresa absurdamente deficitaria, y encargó de ello al empresario José Estensoro. Este la transformó y la hizo rentable antes de salir al mercado, adonde diversos inversores fueron comprando participaciones. Para lograr el apoyo de las provincias petroleras, Menem les ofreció acciones de la nueva compañía y les prometió pagar las regalías atrasadas que se les debían. Santa Cruz, cuyo gobernador era Néstor Kirchner, recibió en total 1500 millones de dólares. Una vez muerto Estensoro de manera trágica, en un accidente de avión, (volaba hacia Colombia), la española Repsol hizo una oferta pública muy conveniente para los accionistas y compró YPF.

El gobernador Kirchner tomó la monumental suma recibida y la puso a nombre propio, en una ignota cuenta en el exterior sin que fehacientemente se sepa que dicha fortuna haya retornado a la gestión provincial. El final de la historia es conocido: Cristina “K” procedió a la reestatización de YPF recientemente, con invocaciones patrias expresadas con el mismo entusiasmo que había acompañado la privatización. Aparte de esto, hoy llueven fundadas e innumerables denuncias de corrupción sobre la actuación kirchnerista y antes que esclarecer su falta de fundamento, Cristina y colaboradores hicieron lo que por acá algunos desearían fuese posible: perseguir a la prensa independiente y destituir a los fiscales y jueces que avanzan en procedimientos de investigación de ilícitos, consumados contra los intereses públicos. La deuda externa argentina y su génesis y la deuda pública que mantiene el gobierno central, respecto de recursos tomados por el gobierno kirchnerista de los fondos jubilatorios y del banco central argentino, tienen ribetes estrafalarios. Así, se ha llegado a los fallos dictados en Nueva York, ya que a los bonos de Argentina, que nadie compraría, fue necesario emitirlos y colocarlos bajo las leyes de esa ciudad Nadie se hubiera metido con bonos emitidos bajo las reglas y la justicia argentina, parcialmente servil y corrupta (el juez Oyarbide es su paradigma), mientras los magistrados limpios son objeto de despótica persecución.

La deuda externa argentina se compone de una larga sucesión de emisiones bajo distintas circunstancias, entre las que destaca el “default” de años atrás, declarado bajo palio y estruendoso aplauso unánime en el Congreso, cuando la fugaz presidencia de Rodríguez Saa. Cabe recordar que el Dr. Tabaré Vázquez quería un “default” para Uruguay, cuando para su desilusión nuestro país —bajo la presidencia del Dr. Jorge Batlle— solucionó sus problemas con una reestructuración de deuda reconocida mundialmente. El galeno era oposición y con su idea… así nos hubiese ido. Por otra parte Néstor y Cristina saben que las deudas se pagan, porque durante la última dictadura militar argentina se dedicaron como abogados en Santa Cruz, antes que a la oposición, a ejecutar deudores hipotecarios .

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