Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Esperanza o retroceso

Viene de tener lugar un difundido debate televisivo entre el candidato presidencial del Partido Nacional Dr. Luis Lacalle Pou y el del Frente Amplio Ing. Daniel Martínez.

Hay razones como para creer serán los citados los protagonistas de una segunda vuelta electoral definitiva el 24 de noviembre próximo.

El acontecimiento ha dado lugar a comentarios múltiples. Desde los relativos sobre quién ganó y quién perdió, la pose y la ropa, los gestos de cada uno, y tuvieron atención secundaria los contenidos y la realidad o falsedad de lo expresado en el evento.

Si el país siguiese como viene con más impuestos, burocracia, gasto público sin respaldo de hacienda, déficit fiscal, endeudamiento financiero externo para tapar los agujeros, malversación de dineros públicos merced a errores de gestión nunca antes conocidos, y abreviando con el aislamiento de nuestra posición internacional, abrazados a Cuba, Nicaragua y la Venezuela de Maduro y cía.; confiando la gestión de seguridad al alter ego del actual ministro Bonomi, y conservando la crisis terminal de la educación pública de nuestros niños y adolescentes; con una burocracia engordada con familiares, amigos, cargos de confianza con sueldo opulentos alejados de las posibilidades de quienes trabajan cotidianamente, la conclusión tan solo es “que el último apague la luz”. Por lo que más allá de la certeza y consistencia de lo expresado en la controversia por el Dr. Lacalle, personalmente es innecesario que diga quien me parece que ganó. Cuando lo que se impone es determinar si nos eternizamos intelectualmente en el pozo actual o alzamos al viento limpios pabellones de esperanza.

Poco tiempo atrás visitaba Estados Unidos. Lugar al que conozco razonablemente. Y, más allá actualmente del impredecible Trump, y de las contradicciones sociales norteamericanas en algunos casos de secular raigambre, uno no puede dejar de impresionarse por las realizaciones notables del país. Sigue siendo algo más del 20% de la riqueza mundial (PBI), y cuna de inventos científicos y tecnológicos que renuevan la vida humana cotidianamente -el 70% de las patentes de invención le pertenecen. Siendo su población (340 millones) prácticamente la cuarta parte de la de China (casi 1.400 millones, esta representa solo al 14% del PBI mundial)). Le seguiría -en un segundo lugar- con una participación económica parecida a la norteamericana toda la Unión Europea en su conjunto que se le aproxima en la materia. Hoy, por acá se habla de lo bueno de un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y respecto de posibles acuerdos con China, cuando por razones -¿ o taras?- ideológicas el Frente Amplio se negó a cerrar años atrás un pacto con Estados Unidos que solo con la exportación de algunos cortes de carne por año representaba ciento de millones de ingresos y fuentes de trabajo para el Uruguay. Y, con la misma cabeza, a duras penas se pudo acordar con Chile para que nuestro aislado y diminuto país pudiese integrarse a los acuerdos comerciales del Pacífico y ello por los aludidos retardados intelectuales que en el siglo XXI están en lu- cha… contra el imperialismo yanqui.

Cito lo anterior, que excede a lo debatido, queriendo ilustrar que sin abrir la cabeza a la realidad, con las decisiones ideológicas de los frentistas que impulsan al Ing. Martínez, solo nos espera más retroceso.

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