Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

El desastre venezolano

El desastre venezolano es noticia. Un gobierno que ha visto frenados sus impulsos despóticos por una oposición joven extendidamente popular, lanza sobre ella dardos trágicos que parten de sus rotundos fracasos.
Recuérdese que allí marcharon el presidente que sobrellevamos, que se puso la campera de un ejército ajeno, y se mandó a nuestros soldados, con su máxima jefatura al frente, ¿a aprender qué? ¿Cómo se vende el alma de una fuerza patria a las tentaciones de la corrupción?

El desastre venezolano es noticia. Un gobierno que ha visto frenados sus impulsos despóticos por una oposición joven extendidamente popular, lanza sobre ella dardos trágicos que parten de sus rotundos fracasos.
Recuérdese que allí marcharon el presidente que sobrellevamos, que se puso la campera de un ejército ajeno, y se mandó a nuestros soldados, con su máxima jefatura al frente, ¿a aprender qué? ¿Cómo se vende el alma de una fuerza patria a las tentaciones de la corrupción?

En América Latina dos países se vienen sacando chispas en materias dramáticamente penosas para sus súbditos: la mencionado Venezuela y la Argentina de la Sra “K”. En corrupción les gana Haití. En inflación, Venezuela cerró el año pasado con un alza de precios, particularmente de los artículos de consumo de la canasta familiar del orden del 56%.

Con un agregado “el socialismo” destruyó el aparato productivo, expropió tierras a sus productores, les sustituyó por titulares ineficientes y no se produce nada más que petróleo. Y, en menor volumen, ya que tal bien económico es el botín de guerra de la corrupta oligarquía conformada por el entorno del gobierno, protagonistas de lo que llaman los ciudadanos libres ”robolución”. En Argentina la inflación jugaba hasta el año pasado en la tercera docena del casino, se le estima hoy entre un 25% a un 30 % anual, y se estima que puede llegar a porcentajes récord, en el presente año.Mientras —tras el golpe de Estado que superara— Chávez hizo de cabezas del ejército soldados mercenarios, caso de Diosdado Cabello y del general Henry Rangel, acusado internacionalmente de narcotráfico, para buscar respaldo en las Fuerzas Armadas, la Sra. “K” ha designado como jefe del ejército a un general —Milani— que goza de antecedentes importantes por violación de los derechos humanos y que está sospechado de corrupción.

A su vez, desconfiado de la lealtad del cuerpo militar en su conjunto Chávez armó milicias, que son responsables de los recientes asesinatos a mansalva de estudiantes, milicias armadas y encapuchadas, la más importante de los cuales sugestivamente se llama “tupamaros”.
En el Plata, la vecina, armó ”la Cámpora”, un grupo de personas que disfrutan de puestos, acomodos y sueldos altísimos, gobernados por su incondicionalidad vendida a un gobierno nefasto y de propósitos imprevisibles. En lo que hace a fuga de capitales y contralor de cambios la disputa es pareja. Cientos de miles de millones de dólares han huido de ambos países hacia el exterior.

En el caso de la empobrecida Venezuela, sin luz, agua, papel —el higiénico incluido— y una secular y extendida pobreza, se da la particularidad que la inteligencia y la fuerza de seguridad oficial y clandestina, está infiltrada por agentes cubanos, que dominan la represión y la contrainformación. Esto explica por qué un gobierno que no ha vacilado en destruír la independencia de poderes, el Judicial incluído, que ha sido frenado en su proyecto autoritario por un pueblo democrático indomable, que ha ganado elecciones nacionales que están bajo sospecha, y que —fascismo puro abusa de su autoridad— tilda a otros de “fascistas” mientras les reprime y silencia a la prensa.

Por otra parte, las caídas antisemíticas en que suele incurrir el entorno bolivariano, próximo a Irán, eximen de la honestidad de sus voces de lucha contra el nazismo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados