Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Cruda realidad

El Frente Amplio no nació en 1971. Nació mucho antes. Cuando la Biblia relata que Adán y Eva tuvieron dos hijos, Caín y Abel, cuenta que a Dios le gustaron más las ofrendas que le hacía Abel, y que Caín resentido y ganado por la envidia lo mató.

Caín, la envidia y el resentimiento personificados, fue el fundador en lejanos tiempos del Frente Amplio.

Una cosa es el gobierno aparente y otra el poder real. El candidato presidencial Daniel Martínez es una presencia formal. Los dueños del poder real y quienes allí mandan hoy por contundente mayoría son otras personas, con proyectos y agrupaciones propios alejados de la imagen de “somos todos buenos” del novel pastor “socialista”.

Una presentación real de la fórmula Martínez-Villar, ya que de aplicar el principio de la realidad se trata, sería “Martínez al gobierno y la pesada radical al poder”. La candidata a la vicepresidencia cuando en su primera presentación, en medio de una incontenible euforia, lanzó sapos, culebras, tarariras y cuervos al viento para alentar una severa división y confrontación entre uruguayos, fue vocera del sentimiento predominante en su movimiento electoral. Tácticamente hay que reconocer que han sido hábiles al hacerle callar la boca. El puñal hay que llevarlo bajo el poncho dejando al predicador hablar de… la nada.

¿Relaciones internacionales? “Estamos muy preocupados”. ¿Seguridad Pública? “Nos preocupa muchísimo”. ¿Educación? “Es un problema que debemos atender con urgencia”. ¿Corrupción? “¿Quién dijo corrupción?”. Y, así podría seguirse al infinito desarrollando un diálogo entre cualquier periodista y Martínez, el candidato.

Cuando se llega al tema impuestos, luego de que han llevado a la bancarrota a la hacienda pública y se han apropiado sin lástima del presupuesto nacional con una nómina de cargos políticos de confianza creados, con sueldos suculentos, secretarías abundantes, chóferes y viajes, sostenidos por tributos para el pueblo insobrellevables, el candidato dice “Y, bueno, habrá que ver si se los precisa”.

En el Partido Socialista, el de Martínez, las elecciones internas las ganaron sus adversarios “radicales”. Son los que mandan. Y, su abanderado, que será primer candidato al senado por el grupo, Ec. Daniel Olesker (asesor a su vez del Pit-Cnt que le acompaña), ha dicho que ya se hizo un ajuste fiscal y que ahora hay que ir “sobre el capital acumulado”, lo que está en el programa frentista. Léase aumentar gravámenes sobre la propiedad, patrimonio, sin dejar de lado el impuesto de herencia. Afirmó -lo que incluye al predicador Martínez- que “no hay nadie que no sea de izquierda en el Partido Socialista”. O sea, nadie que esté en desacuerdo con esto (Radio Carve, 29/03/19). A la barra citada hay que agregar la sociedad Andrade-Cosse, y, qué decir de el “Pepe” y su comparsa que más allá del entrevero mental que les gana, para pasar por arriba de la integridad de personas y bienes ajenos se anotan como el mejor. Los demás compañeros del conglomerado -peccata minuta- siguen la ruta aludida.

Con récord de empresas urbanas y rurales cerradas, desempleo, ausencia de inversión, y demás realidades de notoria existencia, ¿alguien más o menos sensato puede creer que ahuyentando capitales, confiscando bienes, patrocinando el abuso sindical y otras bellezas, hay alguna posibilidad de esperanza y reconstrucción nacional? ¿Con Martínez al gobierno y el chavismo al poder?

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