Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Chavistas y “¡estúpidos!”

Desde 1917 hasta la década del 90 del pasado siglo, una oligarquía de sanguinarios personajes hacían lo que querían en beneficio propio con los bienes y haciendas del pueblo ruso.

Lo llamaban “socialismo” y se encarnaba en la “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas” (URSS). Tenían sirvientes de la causa por todo el mundo que traicionaban al interés nacional de sus pueblos, y querían destruir la democracia política y la economía libre -situación de nuestro país- para transformarlos en colonias del “movimiento proletario internacional”. Esa es la historia del partido comunista del Uruguay. Hacia 1959 los rusos tuvieron su mayor éxito: la revolución castrista de Cuba que repitió la fórmula. Una tiranía brutal, gobernada por una camarilla sentada sobre las bayonetas y el paredón, que al presente ha quebrado económica y socialmente al país. Lo que ha provocado una emigración acentuada en América Latina. Los peregrinos desearían ir al suelo del “imperialismo” norteamericano a vivir, pero tal posibilidad -ante la explosión de multitudes que desean ingresa a su territorio- ha sido cerrada por Estados Unidos. Un país tan horrible al que -sin embargo- los latinoamericanos en masa desean poder ingresa para vivir en libertad, con esperanza.

Estas realidades socialistas inspiraron la creación del Frente Amplio uruguayo (1971). En el caso de Cuba sus despropósitos motivaron la acción de grupos terroristas en el Uruguay, encabezados por los tupamaros. Los crímenes alevosos que cometieron son incalificables. Todo lo expresado es irrefutable.

El régimen castrista vivía del subsidio monumental que le daba la URSS, caída ésta (1990), Fidel Castro alentó exitosamente el triunfo político del “comandante” Chávez en Venezuela (1999), el país por entonces más rico de América Latina, y hasta hoy -Cuba- que no produce casi nada, vive del subsidio que le da Nicolás Maduro, criminal mayor del continente. El aporte actual de petróleo a Cuba para sostenerla es a cambio de médicos y de una guardia policial y represiva, que le cuida las espaldas al déspota venezolano. El chavismo notoriamente ha fundido a la antes rica Venezuela.

Tras la caída de la Unión Soviética a instancias de Fidel Castro y Lula da Silva, en San Pablo todas las expresiones del fascismo “progresista” latinoamericano, agrupaciones terroristas incluidas, constituyeron un Foro. Querían mantener viva la llama comunista en el continente (de allí salieron los gobiernos de Lula en Brasil, Correa en Ecuador, Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y -abreviando- Daniel Ortega en Nicaragua). Días atrás en Caracas, hubo una reunión del Foro de San Pablo. Costó 200 millones de dólares a un pueblo hambreado. Partidos opositores y estudiantes protestaron y llegaron a llamarlo “el foro de la muerte” (Infobae). La delegación del Frente Amplio, cómplice de la tiranía bolivariana en dicha reunión, apoyó a Maduro. Pero, paradoja, al mismo tiempo en Uruguay, el candidato presidencial frentista Martínez, Astori y ¡el “Pepe” Mujica! declaraban que la de Maduro es una tiranía espantosa. El rey Maduro ha respondido paranoicamente gritando que los uruguayos que le llaman dictador son “¡estúpidos!”. El escupitajo es para los frentistas que se dieron vuelta. Lo que deja planteada en el Frente una confrontación de final incierto entre los chavistas militantes asumidos y los “¡estúpidos!” Se vienen más capítulos.

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