Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Bastón de mariscal

Para el Diccionario de la Lengua Española “cultura” es el conjunto de conocimientos que permiten a un ser humano tener una actitud crítica frente a la realidad y tomar decisiones en consecuencia.

Contrapone a la actitud sacra que acomoda la realidad a un sistema de ideas -sea filosófico, religioso, económico o social- conocido como “ideología”. Da Vinci lo decía fácil, lo secular es “sapere vedere” (saber ver).

Investigaciones de opinión pública rezan que para muchos compatriotas la pandemia no es el tema más grave que tenemos, sino que lo sería el empleo y otros asuntos económicos. Los más jóvenes así lo sentirían, comportamiento que va modificándose respecto de las franjas de mayor edad que sienten mayor respeto por la depredación del coronavirus. Las realidades cambiantes del mundo nos expresan no hay soluciones mágicas para la peste planetaria. Los países más desarrollados han ido modificando sus políticas, lo mismo los gobiernos que decían estábamos frente a una “gripecita” y en un caso de vacunación reconocido internacionalmente como exitoso -Chile- pese a la inmunización extendida, no cesa la multiplicación exponencial de casos.

Entre nosotros hay una extendida acción promovida para socavar la credibilidad del gobierno y que a cada agravamiento de la situación lo festejan como si fuese un gol de la celeste. Han impulsado movilizaciones masivas sin precauciones mínimas y en vez de militar en favor de un comportamiento colectivo sensato, desde el primer día están pidiendo más empleo, más salario, más plata, más esto y aquello, tratando de ganar adhesión popular como si mañana hubiese elecciones, única inquietud que les moviliza.

Hay expresiones de personajes históricamente destacados aplicables a lo cotidiano. Napoleón decía que “los partes de guerra se escriben sobre el parche del tambor”. Significa que más allá de una estrategia dada para un combate, las decisiones se toman en el campo y lugar de batalla según se va planteando. También arengaba a la tropa antes de una lid y le decía: “¡Cada uno de ustedes tiene un bastón de Mariscal!” significando que al momento de la pelea cada soldado debía de tomar decisiones por sí mismo de cara a lo que enfrentaba, más allá de las órdenes que se le hubiesen dado.

Después de la Segunda Guerra Mundial Alemania y Japón habían quedado literalmente desvastados humana y materialmente. Poco tiempo después -bajo gobiernos democráticos- pasaron a ocupar el tercer y cuarto lugar entre las potencias mundiales. Cada ciudadano en esos casos asumió sus responsabilidades individuales y contribuyó a la reconstrucción del todo.

Al caballo de Troya de marchas y protesta infinita y el derrotismo sistemático por lo que sea, se suma nuestra frontera terrestre con Brasil, país que ha encarado la situación de forma errática y revista entre los de mayor castigo general por la pandemia. El gobierno nacional ha demostrado que no cobra al grito, separando a cada paso la cizaña del trigo, consciente de que cuando llega el momento de las decisiones más difíciles ajenas a la simpatía de la tribuna, se les adopta desde la soledad.

Advienen horas difíciles. Los logros colectivos serán alcanzables con decisiones de gobierno firmes y responsables y a partir de las actitudes individuales. Cada compatriota en esta lucha tiene su bastón de Mariscal.

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