Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Astronautas

Pasados más de dos meses de ”cuarentena” sin salir de casa, la nueva experiencia da sensación de astronauta. Nos ha enseñado a vivir lejos del mundo, en espacio limitado, con ausencia del sentido del tiempo.

Aplaca la imaginación para escribir. Para la personas mansas es jornada de meditación para las inquietas experiencia de tigre enjaulado.

Pocas circunstancias serían como las actuales, campo fértil para las teorías conspirativas. Hay literatura premonitora, escasa. Sin una amenaza de ataque atómico, miles de millones de seres humanos pasamos a estar presos en el lugar que nos agarró el coronavirus de celebridad invencible de un lado a otro del planeta. Las consecuencias son muchas. En algún momento lo que nos aqueja será superado, la vida seguramente irá volviendo a ser parecida a la que conocimos. Entre todos los pronósticos un personaje de emprendimiento económico grande y diverso, dando panorama del futuro inmediato, vinculado a la conexión humana física, decía que el turismo y los viajes -un aspecto de los más castigados por la realidad- encontrarían curso parecido al que se conoce, dentro de tres años.

Hay hechos insoslayables. Uno no menor -quien quiera investigarlo puede hacerlo con los medios electrónicos de que disponemos- es que la República Oriental del Uruguay, un pequeño país con tres y medio millones de habitantes, es uno de los lugares del orbe que ha sobrellevado de mejor manera el azote universal. Ubicado entre Argentina y Brasil, los uruguayos llevamos la situación con austera prudencia. No es casualidad. Hay un gobierno nacional que tomó las medidas adecuadas, en el momento adecuado, y un pueblo, con el criterio moral suficiente para actuar de la mejor manera ante la realidad. Y, no puede soslayarse que la orientación impulsada desde la casa presidencial, tuvo su contrapunto político. El expresidente, médico, Dr. Tabaré Vázquez, propuso un encierro popular obligatorio, y el gobierno nacional por el contrario, llamó a la responsabilidad de la ciudadanía, al aislamiento individual regido por la decisión responsable de cada compatriota. Y, fue lo último lo que se impuso y atenuó los efectos del padecimiento planetario.

Por los días que corren hemos escuchado los pronósticos más diversos sobre lo que vendrá hacia adelante. Una materia que se presenta de evaluación difícil es el empleo. Algunas actitudes son sorprendentes. La “dirigencia” sindical de los empleados públicos viene promoviendo una huelga para dentro de algunos días. ¡Ellos! Que tienen estabilidad en el empleo y sueldo y beneficios garantidos mes a mes, que los pagan la producción y el trabajo privado nacional, en estas circunstancias ¿qué van a reclamar? Se replantea la rebeldía del neo-comunismo que no se resigna a haber perdido las elecciones nacionales. Quisieran hacer lo que han hecho siempre una protesta sistemática contra las instituciones y la convivencia democrática. Están -así dicen- “en lucha”- y cabe la pregunta ¿contra quién? ¿Contra el Uruguay que quiere sobreponerse a las dificultades mirando hacia adelante, con tenacidad y esfuerzo? El Presidente de la República el pasado domingo rompió los récords de audiencia televisiva en un programa en el que creo había un periodista.

Digo “creo”, porque era una oportunidad para saber más sobre las decisiones relativas al tiempo en que vivimos. Otra vez será… Hay Presidente.

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