Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

Antirrábica ¡urgente!

No por previsibles hay actitudes de un colectivo político, sindical, murguístico, y de otras realidades, vivo en el país, que ante los hechos contemporáneos, reacciona con su patética actitud secular.

Naufragio. Imprevisto. Noche. Tormenta. Un transatlántico en medio del caos se va a pique. Lanchones de salvamento rescatan a algunos pasajeros. Otros se tiran al agua con y sin salvavidas. En el mar muchos se toman de lo que los mantenga a flote. Como se ve en las películas. Al amanecer la corriente ha arrimado a unos cuantos a la costa de una playa en una isla cercana. A medida que los que llegan se van reponiendo, se formaliza una reunión. Ante las circunstancias se empiezan a proponer sucesivamente ideas. Pensar en cómo cobijarse, en cómo se alimentarán, en atender a los maltrechos, etc. Ante cada propuesta, se oye a un presente decir a viva voz reiteradamente: “¡Estoy en contra!”. El grupo con fastidio empieza a preguntarle por qué está contra todo, a lo que el discorde crónico contesta: “Porque yo soy siempre oposición”.

La semejanza de este negativo incurable con cualquier integrante distinguido del Frente Amplio uruguayo no es casualidad. Propuestas y soluciones, nada. Estar en contra, siempre. Han cerrado 15 años de gobierno nacional -“¿de izquierda?”- iniciado con la bonanza más grande que conoció el país. Merced a los precios de las materias primas surgidas de la producción agropecuaria y las agroindustrias. Ahora lo entregarán el próximo 1º de marzo en ruinas. Niveles de crimen impensables, educación pública con resultados de catástrofe, dilapidación de fondos públicos monumental, déficit fiscal y endeudamiento externo como no se conoció en nuestra Historia, producción nacional y empleo en el CTI; y tras perder las elecciones nacionales, ante las propuestas estudiadas y solventes impostergables de cambios del gobierno nacional que ni siquiera ha asumido, un coro de voces iracundas grita al unísono: “¡Estamos en contra!”. Anunciando lo único que les cabe en la mente: “¡Huelga!”. Y si son ilegales ¡mejor!

Osiris Rodríguez Castillo, poeta notable de lo oriental, en su inventario creativo registra entre las rimas a: “El Malevo”. Relato que da cuenta de un modesto gaucho -Rosendo- quien vivía con su compañera en una solitaria y austera vivienda. Recorriendo campo encontró a un rústico perro perdido que lo siguió. Lo llamó Malevo. Pasó a ser su inseparable amigo. Un día iluminó la morada de Rosendo la llegada de un niño. Felicidad compartida con la madre. Pasa un tiempo y en una jornada al ingresar al hogar parado frente a su hijo pequeño y la madre, ve al Malevo. Con baba en la boca y ojos desorbitados. Ella le grita: “¡Esta rabioso, Rosendo!” Entonces Rosendo sin vacilar echó mano a su facón, a lo que siguió un triste final.

La desorbitada reacción de los frentistas más connotados del colectivo citado al comienzo de la columna, al haber perdido los comicios nacionales evidencia que ¡están rabiosos! Como supo estar el pobre Malevo. Para encarar la situación claramente se precisan en la República vacunas antirrábicas de forma urgente. No se sabe qué zafarrancho pueden armar. Y, también mirar a los cambios que son esperanza nacional, que llegarán con el nuevo gobierno con espíritu abierto y tolerante pero también con la firmeza inclaudicable de saber son impostergables para superar la decadencia a que nos han llevado.

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