Ricardo Reilly Salaverri
Ricardo Reilly Salaverri

La abuela tuvo familia

Pluna desde sus orígenes históricos como empresa privada, siguiendo por su pertenencia estatal y carácter de línea de bandera, al tiempo que ha brindado nobles servicios ha sido una constante pérdida económica para el país. Uno desearía que funcionara bien, con sus zozobras económicas circunstanciales porque esa es la ley de la vida, particularmente de la empresa privada. Ante un tema en que se es lego, la capacidad de apreciación que la existencia desarrollada desde el ejercicio del Derecho y la experiencia al servicio del Estado y del interés particular, así como el sentido común, permite tener una visión razonable para apreciar los negocios de interés general.

Pluna desde sus orígenes históricos como empresa privada, siguiendo por su pertenencia estatal y carácter de línea de bandera, al tiempo que ha brindado nobles servicios ha sido una constante pérdida económica para el país. Uno desearía que funcionara bien, con sus zozobras económicas circunstanciales porque esa es la ley de la vida, particularmente de la empresa privada. Ante un tema en que se es lego, la capacidad de apreciación que la existencia desarrollada desde el ejercicio del Derecho y la experiencia al servicio del Estado y del interés particular, así como el sentido común, permite tener una visión razonable para apreciar los negocios de interés general.

El proyecto aterrizado aparentemente en accidentado devenir y finiquitado retorno, es producto de un proyecto privado pero, en lo que a los uruguayos nos toca es el resultado de decisiones tomadas por el gobierno del Dr. Tabaré Vázquez y del “Pepe” Mujica, con la asistencia determinante del Cr. Astori y su gente, y con un tiro de gracia proporcionado por el Sr. Raúl Sendic. Este último ante una situación complicada en términos de deuda de la sociedad anónima, y claramente cubriéndose la espaldas de cara a su ambición electoral, detectó —tardíamente— (¿?)- una deuda abonada con cheques atrasados del orden de los 30 millones de dólares (que pagará ahora Juan Pueblo), hizo una denuncia penal contra las caras visibles de Pluna S.A, y obligó a su cierre. Todas las personas que me merecen respeto en el tema, me han expresado —lo que comparto— que debió mantenerse la línea operativa, y si era del caso cambiar los socios y buscar su sobrevivencia, buscando nuevas soluciones.

Ante la mala prensa, hay voces autorizadas que con conocimiento de causa advierten en lo proyectado y hoy caído hay aspectos positivos, que al menos obligan a pensar (“Pluna, el riesgo de volar alto”, Sergio Antonio Herrera, ed. Sudamericana, 2014).

A quienes me conocen saben que el Estado con sobrepeso, cada día más adiposo merced a los criterios del Frente Amplio que ha agregado 40.000 empleados públicos más y multiplicidad de carísimos cargos de confianza, lo que implica un incremento de impuestos y trámites inútiles en consecuencia, no reciben mi cariño. Creo en un país sin controversias confrontativas “ideológicas”, en el que sea tan respetable el cumplimiento de la ley, y la actividad pública como la privada, y que se respeten la propiedad y los contratos, lo que es motor de progreso cierto y locomotora de la sociedad.

El sainete del aval en el remate de los aviones “Bombardier” —que llevó al procesamiento penal de Calloia y Lorenzo— hoy tiene un nuevo capítulo. Don Antonio Alvarez, español, dueño de la empresa Cosmos, que en su inventario tenía dos aviones, ha enviado un mail a la Justicia. En lo central dice que a instancias del fallido comprador, “caballero de la derecha” —Calvo— que operaba para López Mena, se prestó a firmar un aval de US$ 13.7 millones de dólares, en garantía del precio del remate. Se trataba de un “pasamano”. López Mena no quería comprar los aviones con la deuda y el personal entonces incluidos, y Cosmos compraba —pero no compraba— ya que López Mena “ipso facto” le adquiría el boleto y los aviones sin deuda, ni personal. No le pagaron a don Antonio lo acordado y ahora, embargado y quebrado por el aval, denuncia el pícaro arreglo. El gobierno del premio Nobel está todo adentro de esta “solución”.

Como suele decirse. ”¡Eramos pocos en casa y parió la abuela!

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