Renato Opertti
Renato Opertti

Sobre los educadores

Al igual que se sostiene desde hace un buen tiempo que la calidad de un sistema educativo no puede exceder la calidad de sus docentes (Barber & Mour-shed, 2008), se debe también señalar que el potencial de aprendizaje que tiene cada alumno está en gran medida asociado a la apertura y a la capacidad del educador de entenderlo, orientarlo y apoyarlo. Detrás de un alumno comprometido y responsable por la progresión y completitud de sus aprendizajes, se encuentra el trajinar y las iniciativas del educador por hacerle ver y apropiarse de la relevancia de lo que está aprendiendo.

Como señala el escritor Gustavo Rodríguez en una carta abierta a su querido profesor (El País Semanal, Madrid, 2018), los maestros de verdad alientan en uno el descubrimiento de la pasión que llevamos sin saberlo.

En el “Propuestas para apoyar el acuerdo educativo” (www.eduy21.org), Eduy21 plantea jerarquizar el rol del docente como educador en su formación y condiciones de trabajo, así como enfatizando algunos de sus atributos fundamentales.

Planteamos cinco aspectos que coadyuvan a jerarquizar el rol de educador de una manera integral. En primer lugar, resulta necesario establecer un sistema de formación docente de carácter unitario y flexible que se integre por los sectores público y privado, y que se diversifique en un abanico de ofertas de grados y posgrados -diplomas, maestrías y doctorados- formando para la educación inicial en adelante. En segundo lugar, se propone mejorar el status de los docentes garantizando que los mismos tengan el carácter de efectivos o suplentes, suprimiéndose el carácter de interino mediante cursos y concursos que habiliten el paso a docente efectivo. En tercer lugar, como criterio general, se propenderá a la creación de cargos docentes en los centros educativos con una carga mínima de 20 y máxima de 40 horas que incluyen horas presenciales para el trabajo colaborativo entre docentes. En cuarto lugar, la progresión en la carrera docente -grados- no se producirá solo por antigüedad, sino que también incluirá elementos referidos a asiduidad de asistencia y desarrollo profesional docente. Esto es, formación en servicio con foco en los centros educativos, evaluación del director e inspectores y de pares. En quinto lugar, el salario docente por hora o por tiempo completo propenderá a ser equivalente o superior a la mediana de los ingresos por hora del promedio de los profesionales con educación terciaria. Todo este conjunto de elementos apunta a fortalecer el reconocimiento y la profesionalización del docente como educador.

La transformación del status docente, impostergable tarea, tiene que sustentarse en un renovado perfil del educador que dialogue hacia las expectativas y necesidades de la sociedad en su conjunto. En particular, identificamos cinco atributos fundamentales del educador a la luz de un Uruguay que necesita repensar las finalidades, los contenidos y las estrategias educativas de cara a los impactos de la cuarta revolución industrial y a la necesidad de recrear las bases de sostenibilidad de nuestra estrategia de desarrollo como país. Veamos estos cinco atributos: versátil, visionario, articulador, aperturista y tomador de decisiones.

En primer lugar, como señala Andreas Schleicher (2018), Director de Educación y Habilidades de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), “el mundo ya no se encuentra dividido entre especialistas y generalistas”. Como el mismo señala, “lo que cuenta cada día más son los versatilistas, quienes son capaces de aplicar la profundidad de la habilidad a un alcance progresivamente más amplio de situaciones y de experiencias, logrando nuevas competencias, construyendo relaciones y asumiendo nuevos papeles”. En efecto, el educador versátil profundiza y conecta permanentemente sus saberes con otros para poder responder a desafíos y oportunidades de la vida real en términos que tengan sentido y relevancia para los alumnos. La versa- tilidad está dada por la capacidad de enseñar a aplicar el conocimiento a diversidad de contextos en un mundo de cambios disruptivos. El alumno debe enfrentarse al desafío de integrar las piezas del conocimiento para responder a situaciones de vida signadas por el cambio constante, y multidimensional.

En segundo lugar, el educador visionario confía en la educación como canal de transformación de las vidas de las personas y de las comunidades, y aporta su experticia para que cada uno de sus alumnos tenga una oportunidad de formarse para abordar los desafíos de la vida con optimismo, determinación, instrumentos y todo esto sustentado en un conjunto de valores que hacen a la dignidad y al hacer proactivo de las personas. El educador contagia en el alumno el amor y la pasión por el conocimiento y sus usos, y de cómo el mismo es fundamental para que cada uno de ellos pueda liderar su propia vida como persona, ciudadano y miembro de la comunidad.

En tercer lugar, el educador articulador entiende que las enseñanzas y los aprendizajes implican la integración de valores, actitudes, emociones y cogniciones. Articula diversidad de experiencias de aprendizajes para que sus alumnos puedan entender y aplicar que el aprender a conocer, ser, hacer y a vivir juntos van de la mano. No hay experiencias de aprendizajes de mayor o menor calibre, sino que en la articulación y complementariedad entre las mismas, reside el valor agregado de la propuesta educativa.

En cuarto lugar, el educador aperturista se ve a sí mismo como parte de un mundo glo-local donde el conocimiento se gesta, desarrolla y usa en la intersección compleja y desafiante entre diversidad de culturas, afiliaciones, tradiciones y enfoques. El educador se abre a la pluralidad de ideas glo-locales que cuestionan los marcos de pensamientos únicos e ideológicamente monorreferenciados. Su rol es clave en socializar una visión del mundo analítica, cuidadosa y contemplativa de múltiples perspectivas sin dejar de analizar cada una de ellas.

En quinto lugar, el educador asume la responsabilidad ética de ser el principal tomador de decisiones del sistema educativo en el aula. Ninguna otra persona ni la inteligencia artificial lo sustituyen en su capacidad de tomar las decisiones fundamentales en cuanto a darle a cada alumno una oportunidad real de aprender. Un efectivo tomador de decisiones no implementa una propuesta educativa prescripta desde los niveles centrales, sino la codesarrolla en el marco de un sistema educativo, que a la vez orienta, compromete, apoya y empodera al educador.

En síntesis, Eduy21 apuesta decididamente a jerarquizar el rol del educador, en sus atributos fundamentales, así como en su formación y condiciones de trabajo. Esto requiere un claro y sostenido compromiso del sistema político en su conjunto -partidos políticos, parlamento y gobierno- para que esto ocurra así como recrear una cultura del respeto y la confianza mutua entre educadores, alumnos, familias y comunidades. Hermoso, tamaño y urgente desafío nos espera.

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