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Primero la infancia

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FELIPE PAULLIER
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En estas semanas, continúa en el Senado la discusión sobre el proyecto de Rendición de Cuentas. 

Después de un año y medio marcado por la pandemia, el proyecto de rendición pone el acento del gobierno en la atención a la primera infancia y la vivienda, con partidas presupuestales importantes para lograrlo.

Respecto a la inversión propuesta en primaria infancia, se dispondrá de 50 millones de dólares para su ejecución, incluyendo transferencias monetarias para la asistencia a embarazadas; acompañamiento de padres que se hagan cargo de los primeros meses de vida de sus hijos y el refuerzo de la asistencia a niños por parte de ASSE.

La apuesta del gobierno tiene el objetivo de atender un problema estructural que se ha visto agudizado por la pandemia. Uruguay arrastra desde hace décadas inequidades en la distribución etaria de la pobreza donde la infancia se lleva la peor parte.

El proyecto actual plantea su ejecución coordinada entre las instituciones y los programas dedicados a la primera infancia, como son los 455 centros CAIF que atienden a 62.000 niños, el programa de teleasistencia que gestiona Uruguay Crece Contigo desde el Ministerio de Desarrollo Social, ASSE y demás dispositivos de INAU, entre otros.

Si bien la inversión propuesta tendrá su máxima ejecución en el 2022, los anuncios del gobierno ya se hacen efectivos este año. Según manifestó el ministro Lema, a partir de septiembre unas 70.000 personas comenzarán a percibir un complemento de 2.500 pesos en asignaciones familiares. Esta medida alcanzará a niños de 0 a 3 años y embarazadas que perciban asignación familiar e integren el Plan de Equidad.

La primera infancia es una etapa decisiva en la formación de la persona. En este período de tiempo, en base a factores objetivos como la alimentación y otros subjetivos como la contención afectiva y los estímulos recibidos, se construyen las bases para el desarrollo integral de la persona.

Existe un amplio consenso en la actualidad, que atraviesa todo el espectro político, acerca de que las diferencias sociales derivadas de la situación en la que a un niño le toca nacer son éticamente inaceptables y deben ser corregidas por la sociedad.

Es necesario brindar igualdad de oportunidades para todos los niños, poniendo a disposición, más allá de las características de cada entorno socioeconómico y familiar, las herramientas para que en base al mérito, el esfuerzo y el trabajo se pueda romper el círculo vicioso de la pobreza y lograr una movilidad social ascendente.

El compromiso del gobierno en primera infancia se visualiza a través de diversos organismos y en todo el territorio nacional.

A la inversión estructural propuesta, se suman otras ya en curso como las Casas del Desarrollo de la Niñez promovidas por ASSE para la atención integral a recién nacidos y niños, que ya son una realidad en Salto, Paysandú, Rivera y Las Piedras.

Mejorar las condiciones de vida de nuestros niños representa una política social eficiente que en el mediano y largo plazo tendrá repercusión en la educación, la economía y la seguridad de la sociedad toda. La apuesta del gobierno, además de justa, refleja una decisión sensata en un momento complejo, poniendo el acento en quienes más lo necesitan.

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