Pedro Bordaberry
Pedro Bordaberry

Cambia a cada rato

Durante la era soviética un oyente llamó a Radio Armenia y preguntó si predecían el futuro. El locutor contestó que sí, que con el futuro no tenían inconvenientes, pero aclaró: “El problema es con el pasado que nos lo cambian a cada rato”.

La cita es del libro “Postguerra, una Historia de Europa desde 1945” de Tony Judt y viene al caso de dos hechos que ocurrieron esta semana.

El primero es el comunicado del FA sobre la pandemia del Covid-19.

Dijo el presidente de ese partido: “Vemos con enorme preocupación la lentitud en adoptar las medidas y la falta de apertura al diálogo y al intercambio”.

El covid-19 apareció en diciembre del año pasado en China y motivó un alerta de la Organización Mundial de la Salud. En enero se registraron los primeros casos en Europa y en América.

El partido que hoy ve “con enorme preocupación la lentitud en adoptar medidas” estaba en el gobierno.

En esos momentos en que la pandemia empezaba a golpear al mundo desde el gobierno el Frente Amplio donaba material médico a China para combatir el Covid-19.

No solo no preparaba al país para lo que se venía sino que regalaba los materiales que necesitaríamos unas semanas después.

Tuve la mala fortuna de estar en el grupo de los primeros contagiados en marzo. Enfrenté dificultades para que me hicieran el test para saber si había contraído la enfermedad.

¿El motivo?

Existían en ese entonces en Uruguay materiales para realizar tan solo cien tests de Covid-19 y por ende se era restrictivo en su aplicación.

El notable desarrollo de la capacidad de realizar testeos que tuvo el país en los meses posteriores (hoy se realizan miles por día) contrasta con la inoperancia y falta de previsión del gobierno anterior.

Quien había dejado capacidad para realizar tan solo cien tests ahora ve con enorme preocupación la lentitud en adoptar medidas y propone crear comisiones parlamentarias de diálogo e intercambio.

¡La solución es crear una comisión!

Como decía Napoleón y repetía Perón “si quieres que algo no funcione, nada mejor que formar una comisión”.

El segundo hecho que llamó la atención esta semana es el anuncio de un acuerdo entre Cabildo Abierto y el Frente Amplio para aprobar dos proyectos de ley. Uno, de Cabildo, sobre limitación de la forestación y otro, del FA, de limitación a la extranjerización de la tierra.

Como Senador, durante el segundo gobierno del Frente Amplio, el del Sr. Mujica, me tocó controlar el contrato que se firmó con una empresa multinacional de celulosa que instaló su planta en Colonia.

Dicho contrato era secreto lo que obviamente incentivó nuestro celo en conocerlo. Cuando logramos que se hiciera público no fue difícil imaginar los motivos por los que el gobierno de izquierda ordenó su confidencialidad.

En el mismo el Gobierno se había obligado a desarrollar los mayores esfuerzos para que las plantaciones de árboles estuvieran en un radio de 200 kmts de la planta de celulosa.

Esto significaba la totalidad del departamento de Colonia, casi todo Soriano y San José y parte de Florida y Flores. El granero del país, la zona agrícola y lechera por excelencia.

Quien hoy quiere limitar la forestación obligó al Estado a realizar sus mayores esfuerzos para llevar las plantaciones a esa zona privilegiada.

¿A quién benefició con ello, además?

¡A una empresa extranjera!

Para colmo de dislates agregó un particular beneficio para esta: si en el futuro se aprueba una ley que limite la propiedad de la tierra por parte de extranjeros en la zona de la frontera uruguaya, la misma no se aplicará a esa empresa.

Estableció por contrato como iban a proceder en el futuro legisladores que aún no habían sido electos.

Nunca visto, ilegal e inconstitucional.

Hoy el mismo FA olvida que ayer aceptaba que empresas extranjeras invirtieran en el país y fueran titulares de tierras y quiere limitarlas. También desconoce que les aseguró que iban a serlo in eternum.

Lindo juicio se viene si incumplen esa cláusula y aprueban una ley que ellos mismos se comprometieron a no aprobar.

Otro elemento peculiar de todo esto es que sea fruto de un acuerdo entre el Frente Amplio y Cabildo Abierto.

A primera vista parecían dos partidos que estaban en las antípodas uno del otro.

Así se presentaban frente al electorado, en especial Cabildo.

Ahora parecen ir de la mano y levantan juntos la bandera contra la forestación y la extranjerización de la tierra.

Una sociedad inexplicable.

El que regalaba material médico en febrero hoy reclama al gobierno medidas contra el Covid-19.

Es el mismo que ayer aprobaba leyes que favorecen la forestación por parte de extranjeros en tierras agrícolas y ahora quiere limitarlo.

Encuentra de socio a aquel que ayer se presentaba como su más serio opositor y llamaba a votar en su contra, Cabildo Abierto.

Partido al que, por si fuera poco, pertenece el Ministro de Salud que su socio en esta aventura critica por lento e inoperante.

Sí, como decía el locutor de Radio Armenia, es difícil predecir el pasado, cambia a cada rato.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados