Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

Universidades y docencia

El proyecto de Universidad de la Educación impulsado por el gobierno tiene varios defectos graves. Uno de ellos es que está diseñado como si ninguna institución universitaria uruguaya estuviera presente en el área educativa, ni tuviera programas dirigidos a formar o a perfeccionar docentes. Y ese supuesto es falso.

El proyecto de Universidad de la Educación impulsado por el gobierno tiene varios defectos graves. Uno de ellos es que está diseñado como si ninguna institución universitaria uruguaya estuviera presente en el área educativa, ni tuviera programas dirigidos a formar o a perfeccionar docentes. Y ese supuesto es falso.

La Universidad de la República tiene una Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación que incluye, ente otros, un Departamento de Enseñanza y Aprendizaje, un Departamento de Estudios en Docencia y un Departamento de Pedagogía, Política y Sociedad. La UTEC no tiene hasta ahora ningún programa en el área, pero no es imposible que un día contribuya a la formación de docentes en tecnología.

En el ámbito privado, la Universidad Católica lleva décadas capacitando y perfeccionando docentes. Actualmente ofrece varias carreras de grado (Educación Inicial, Magisterio, Recreación Educativa) y diversos programas de posgrado en áreas como currículum, evaluación y gestión educativa. También la Universidad ORT tiene desde hace años un Instituto de Educación que ofrece, entre otras cosas, un Diploma en Planificación y Gestión Educativa, un Máster en Formación de Formadores y un Doctorado en Educación.

La Universidad de Montevideo imparte varias carreras de formación docente (Magisterio, Magisterio Bilingüe, Profesorado de Matemáticas) y un Posgrado en Educación dirigido a directores, subdirectores y coordinadores de área. La Universidad de la Empresa tiene una Licenciatura en Educación Física y una Maestría en Educación. La Universidad Claeh ofrece varias diplomaturas y tecnicaturas (Didácticas Especiales, Enseñanza Artística, Evaluación Formativa) y diversas maestrías (Didáctica de la Educación Básica, Didáctica de la Educación Media, Política y Gestión de la Educación, Tecnología Educativa).

No solo las universidades están activas en el ámbito privado. El Instituto Universitario ACJ ofrece una Licenciatura y una Maestría en Educación Física y Deporte, y el Instituto de Formación Docente Elbio Fernández ofrece la carrera de Magisterio y una Tecnicatura en Primera Infancia.

Ni la anterior lista de instituciones ni la lista de carreras son exhaustivas. Pero la enumeración alcanza para mostrar que fuera de ANEP existe una amplia diversidad de iniciativas tanto públicas como privadas. Cada uno de nosotros podrá sentir mayor simpatía hacia unas o hacia otras, pero eso no es relevante. Lo relevante es que todas ellas forman parte de la capacidad instalada de la que dispone la sociedad uruguaya para fortalecer su formación docente.

Actuar como si nada de esto existiera es una actitud sectaria que nos impide aprovechar todos los medios a nuestro alcance. Por eso, mucho más inteligente que empeñarse en crear una Universidad de la Educación que está cargada de contraindicaciones, sería lanzar un plan interinstitucional de fortalecimiento de la formación docente que, al tiempo que dé rango universitario a todos los títulos habilitantes, aproveche las capacidades disponibles en los ámbitos público y privado para generar el salto que estamos necesitando en términos de calidad, cantidad, prestigio y diversidad. A las autoridades que gobiernan la educación corresponderían las tareas de poner en marcha ese plan, definir sus orientaciones generales, controlar su funcionamiento y acreditar los resultados.

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