Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

Lecciones peruanas

Diez de abril de 2016: la candidata Keiko Fujimori, hija del ex presidente y dictador Alberto Fujimori, se impone holgadamente en la primera ronda de las elecciones peruanas.

En segundo lugar llega Pedro Pablo Kuczynski, un economista y ex funcionario internacional que habla de modernización y honradez administrativa.

Cinco de junio de 2016: Kuczynski gana la segunda vuelta con un estrechísimo 50,1% de los votos. Su victoria es el resultado de méritos propios (en particular, una inteligente política de alianzas) más las dificultades de su rival para ganarse la confianza de millones de peruanos. En opinión de muchos, Keiko busca la presidencia para poder indultar a su padre, que cumple una condena de 25 años de prisión.

Primeros días de noviembre de 2017: la prensa divulga declaraciones del empresario brasileño Marcelo Odebrecht, preso en su país por corrupción y acogido a un programa de cooperación con la justicia. Odebrecht incluye a Pedro Pablo Kuczynski entre los muchos políticos y empresarios que recibieron sobornos de su empresa en toda América Latina.

Quince de noviembre de 2017: el presidente Kuczynski habla en cadena de radio y televisión, el mismo día que Perú juega contra Nueva Zelanda el partido de "repechaje" para el mundial de Rusia. En su discurso dice: "no he recibido aporte alguno de dicha empresa en ninguna de mis dos campañas electorales".

Principios de diciembre de 2017: se confirman pagos de Odebrecht por unos cinco millones de dólares a dos empresas en las que el presidente del Perú figura como director. Parte de esos pagos se realizaron en la época en la que Kuczynski era ministro del presidente Toledo, hoy procesado por corrupción.

Quince de diciembre de 2017: el Congreso peruano inicia un proceso de destitución del presidente ("vacancia presidencial") por "incapacidad moral". La decisión es aprobada por 93 votos contra 17. Dados los resultados de la primera vuelta electoral, el fujimorismo tiene en sus manos la suerte del presidente.

21 de diciembre de 2017: Kuczynski se presenta junto a un abogado ante el pleno del Congreso. Para destituirlo alcanza con 87 votos. Tras 14 horas de debate, y casi a medianoche, se procede a votar. Una decena de legisladores fujimoristas se abstienen. La moción de "vacancia" no prospera. Entre quienes no la votaron está un hijo de Alberto Fujimori.

24 de diciembre de 2017: el presidente Kuczynski, confirmado en el ejercicio de su cargo, otorga un indulto presidencial por razones humanitarias al expresidente y dictador Alberto Fujimori.

Esta sucesión de hechos es tóxica. Hasta el más cándido de los observadores encuentra razones para pensar que aquí hubo una negociación indigna entre dirigentes políticos que colocaron sus intereses particulares por delante de sus responsabilidades públicas. La gran víctima es la política democrática. Es casi inevitable que una parte significativa de la ciudadanía peruana esté hoy hundida en el desencanto y hasta en el cinismo.

Los principales dirigentes del Perú olvidaron la primera responsabilidad de cualquier político: que sus palabras y acciones no alimenten la desafección de los ciudadanos hacia la democracia, hacia sus instituciones y hacia sus partidos. Porque cuando los ciudadanos se desencantan, la democracia pierde el único apoyo que la sustenta.

Que a los uruguayos no vuelva a pasarnos, es tarea de cada día.

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