Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

INEEd en cuestión

Ya bien entrado el siglo XXI, es generalmente aceptado que las políticas públicas deben ser evaluadas por alguien que no sea quien las aplica.

Solo así podremos estar seguros de que los dineros aportados por los contribuyentes están siendo bien utilizados, y solo así podremos verificar si los beneficiarios teóricos están siendo efectivamente beneficiados.

Esta es una idea que siempre le ha resultado incómoda al Frente Amplio. Por eso debilitaron las unidades reguladoras, ignoraron a los organismos de contralor y convirtieron en práctica habitual el no responder a los pedidos de informes presentados por legisladores.

El problema es que el Frente Amplio aspira a presentarse como la única fuerza modernizadora en el país. Y como la contradicción es demasiado evidente, en muchos casos fingieron instalar mecanismos de evaluación independiente, al mismo tiempo que hacían todo lo que estaba a su alcance para neutralizarlos.

Eso fue lo que ocurrió con el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd), creado en 2008. Superficialmente se trató de un avance en la dirección de las buenas prácticas: un instituto independiente se encargaría de evaluar los resultados de la política educativa. Pero en el propio diseño institucional estaba claro que no había demasiada voluntad de que la idea funcionara. En la Comisión Directiva del INEEd tienen mayoría los propios evaluados. Sobre un total de siete integrantes, tres son designados por ANEP (es decir, el principal proveedor de servicios educativos) y otro por la educación privada. La actual presidenta de INEEd ocupó este cargo inmediatamente después de concluir su mandato como presidenta del Consejo de Secundaria. Quiere decir que, cuando se evaluara la calidad de los resultados que se estuvieran obteniendo en Secundaria, se estaría evaluando la gestión anterior de la presidenta del órgano evaluador.

Pese a todos los errores de diseño y a las malas decisiones políticas, el INEEd se las fue arreglando para hacer su trabajo. Esto trajo tensiones internas (dos Directores Ejecutivos renunciaron al cargo) y generó enfrentamientos con los evaluados: el último Informe sobre el Estado de la Educación en Uruguay fue objeto de un ataque feroz y malintencionado por parte del Codicen. Eso fue posible, entre otras cosas, porque las autoridades de ANEP (es decir, el principal evaluado) recibieron el informe mucho antes que los ciudadanos que lo habían financiado.

En los últimos días hemos dado un paso más. Para estas fechas estaba prevista una nueva entrega de la serie Aristas, que ofrece resultados de evaluación de logros educativos. Esta entrega contiene información incómoda para el gobierno, especialmente en lo que refiere a esa verdadera caja negra que es UTU. Pero los ciudadanos seguimos sin conocer los resultados porque, dada la cercanía de las elecciones, las autoridades del INEEd decidieron dar largas al asunto. El objetivo es evitar la difusión de noticias que puedan resultar perjudiciales para el oficialismo.

La interna de INEEd estuvo muy movida en los últimos días. Un miembro de la Comisión Directiva pidió licencia para no ser cómplice de la maniobra. Pero eso es anécdota. Lo verdaderamente grave es que cada vez hay menos pudor para manipular al órgano evaluador.

También sobre la continuidad o interrupción de estas prácticas estaremos votando el 27 de octubre.

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