Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

Festejar el fracaso

El presidente del Codicen, profesor Wilson Netto, intentó convertir en buenas noticias los resultados difundidos por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed). En particular, dijo que estamos en el período de mayor crecimiento de la tasa de egreso de la educación media.

La tasa de egreso de la educación media es uno de los indicadores más relevantes para evaluar el funcionamiento de un sistema educativo. Lo que muestra es el porcentaje de jóvenes que termina la educación media (es decir, que son bachilleres) a una edad en la que ya hubieran debido hacerlo. En nuestro caso, eso equivale a saber qué porcentaje de nuestros jóvenes está concluyendo la educación obligatoria.

Desde el Ineed se salió a desmentir que este sea el período de mayor crecimiento de esa tasa, pero es cierto que en los últimos años hubo un aumento. ¿Tenemos entonces motivos para festejar?

Todo depende de con qué se compare. Si comparamos con nuestro propio pasado, es claro que ha habido una mejora. En 2006 terminaba bachillerato el 24% de los chicos de 19 años, es decir, apenas una cuarta parte de quienes deberían haberlo hecho un año antes. En 2018 esa cifra había subido al 36%, es decir, aproximadamente uno cada tres. Parece una buena noticia. ¿Realmente lo es?

Si hacemos el ejercicio autocomplaciente de compararnos con el pasado, tal vez podamos sumarnos al festejo del profesor Netto. Pero lo que importa es compararnos con lo que han logrado los demás en estos años, en especial nuestros vecinos.

Cuando hacemos este ejercicio, vemos que una mejora de 12 puntos en 12 años es muy poco. En la mayor parte de América Latina, la tasa de egreso de la educación media subió más que eso. Por esa razón, mientras en 2007 estábamos 20 puntos por debajo del promedio latinoamericano, ahora estamos 22 puntos por debajo. La distancia no se redujo, sino que aumentó. Y si nos comparamos con los países que están logrando mayores avances, el resultado es deprimente: mientras nosotros seguimos abajo del 40%, Chile superó largamente el 80%.

Las cosas son peores si las vemos en perspectiva histórica. A lo largo del siglo XX, la educación latinoamericana siguió un proceso de expansión que se repite en amplias regiones del mundo: primero aumentó el acceso a la educación primaria, luego creció la tasa de egreso escolar, luego se amplió el acceso a la educación media básica (es decir, los tres años que siguen a la finalización de la escuela), más tarde aumentó la tasa de egreso de la educación media básica, a continuación empezó a expandirse el acceso a la educación media superior (es decir, los tres años que concluyen en el bachillerato) y por último hubo un fuerte crecimiento de la tasa de egreso de la educación media superior.

Durante todo ese proceso, Uruguay estuvo a la vanguardia del continente. La tasa de egreso de la educación media que teníamos hace 30 años era más baja que la actual, pero no estaba mal para la realidad continental de entonces.

En esta última etapa, en cambio, pasamos a integrar el pelotón de cola: hoy somos uno de los países con peor tasa de egreso de la educación media en toda América Latina. Esta pérdida de posiciones se dio gruesamente en el correr de los últimos 20 años, durante 15 de los cuales gobernó el Frente Amplio.

La pregunta es entonces: ¿qué es exactamente lo que festeja el profesor Netto?

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)