Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

Fecha histórica

Aunque la cosa pasó inadvertida, ayer fue una fecha histórica en este país.

Este lunes se cumplieron 34 años y 31 días de funcionamiento continuo de las instituciones democráticas (el cómputo empieza el primero de marzo de 1985, cuando Julio María Sanguinetti asume su primera presidencia tras ganar las elecciones de noviembre de 1984). Esto significa que desde ayer estamos viviendo el período más largo de continuidad democrática que hemos conocido los uruguayos. Nunca antes hubo tanto tiempo de democracia sin interrupciones.

Hasta ayer, el período de continuidad institucional más prolongado era el que corrió entre el primero de marzo de 1899, cuando Juan Lindolfo Cuestas asumió como presidente constitucional, y el 31 de marzo de 1933, cuando Gabriel Terra da un golpe de Estado y se convierte en presidente de facto. Allí pasaron 34 años y 30 días. El segundo período más prolongado había transcurrido entre el primero de marzo de 1943, cuando asumió Juan José de Amézaga, y el golpe militar del 27 de junio de 1973 (allí transcurrieron 30 años, 3 meses y 27 días). No sólo estamos viviendo el período más extenso de continuidad democrática en la historia nacional, sino también un lapso de buena calidad democrática. Eso no ocurrió en los casos anteriores.

Durante el período 1899-1933 hubo gravísimas crisis políticas, como la movilización de Saravia de 1903 y la guerra civil de 1904. Además, todo a lo largo de esos 34 años gobernó un mismo partido (algo que difícilmente pueda ser visto como una señal de buena salud del sistema electoral). El período 1943-1973 vio nacer la violencia política de izquierda, que empieza a organizarse en 1963, e incluye los años críticos en los que se gobernó de manera casi permanente bajo medidas prontas de seguridad. Además, si bien la democracia termina de caer el 27 de junio de 1973, venía herida desde febrero.

Estos años, en cambio, han sido un período de respeto de las libertades, de pleno acatamiento a las instituciones y de buen funcionamiento del sistema electoral. Tres partidos diferentes han ejercido el gobierno y se han sucedido sin sobresaltos, tras completar sus respectivos períodos. Simplemente, el país no había conocido hasta ahora un período de democracia tan largo ni de tan buena calidad. Es algo que todos deberíamos estar celebrando.

Además del festejo que nos estamos debiendo, la fecha también es una oportunidad para reflexionar.

En primer lugar, el repaso histórico indica que los uruguayos hemos tenido dificultades para mantener en pie a las instituciones democráticas por más de treinta años. Hasta ahora eso sólo ocurrió tres veces en nuestra historia.

Es verdad que el país ha tenido más años de democracia que cualquier otro en la región, pero han sido bastante entrecortados. Hoy tenemos la oportunidad de dejar atrás esa limitación y llevar la continuidad democrática una escala que conocen pocos países en el mundo.En segundo lugar, es bueno que sintamos este aniversario como un llamado a la responsabilidad. Cualquiera que de ahora en más se proponga una aventura guerrillera o sueñe con dar un golpe de Estado, debe saber que estaría atentando contra un logro difícil de igualar. Quien intente hacerlo terminaría ocupando un triste papel en nuestra historia.Los uruguayos deberíamos estar brindando por otros 34 años de continuidad democrática. Y si es posible por muchos más.

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