Pablo Da Silveira
Pablo Da Silveira

Censura en El Galpón

El semanario Voces publicó el 16 de junio una entrevista a Franklin Rodríguez, en la que el actor y director hizo comentarios muy críticos sobre la izquierda, sobre el Teatro El Galpón y sobre el programa Socio Espectacular.

El viernes pasado, El Observador informó, con firma de Leonardo Haberkorn, que El Galpón había declarado persona no grata a Franklin Rodríguez y le había prohibido ingresar a sus instalaciones. Rodríguez está ensayando una obra que se exhibirá en la sala del Notariado, pero que estaba siendo ensayada en El Galpón por temas locativos.

El sábado, un artículo publicado en La Diaria confirmaba lo medular de la historia. La fuente era el director de la obra, Mario Morgan, quien contó que había recibido un mensaje en su celular mientras estaban ensayando: desde el Notariado le decían que no podían seguir usando ese lugar, "porque Franklin había sido declarado persona no grata".

En el mismo artículo, el secretario general de El Galpón, Héctor Guido, negaba este último punto: "no sacamos ninguna resolución, ninguna declaración". Horas después, un comunicado emitido por el Consejo Directivo decía que "la institución teatral El Galpón nunca declaró persona no grata al señor Franklin Rodríguez".

Si hubo o no declaración, es hoy objeto de debate. La producción del Notariado dijo que sí y así se lo transmitió a Mario Morgan. Leo Haberkorn, un periodista con impecables credenciales de rigor y seriedad, mantiene su versión. El Consejo Directivo de El Galpón dice que "la institución" no emitió ninguna declaración, pero no dice que no lo haya dicho su secretario general. El propio Héctor Guido fue cuidadoso al elegir las palabras: ante Telemundo dijo que no hubo ninguna decisión orgánica.

Puede que las autoridades de El Galpón hayan dado marcha atrás, o puede que estén cubriendo una iniciativa personal e inconsulta de su secretario general. También es posible que la expresión "persona no grata" haya sido usada informalmente por la gente del Notariado y así haya entrado en esta historia.

Pero hay algo sobre lo que no caben dudas: al negar el acceso a su protagonista, la directiva de El Galpón impidió que se siguiera ensayando en sus instalaciones una obra que se estrena en breve y cuyos productores estaban pagando un alquiler. El propio Guido lo dijo a El Observador: "No tenemos interés en que esta persona, que nos ha agraviado a nosotros y a todo el ambiente del teatro, esté cerca de nosotros de ninguna manera, ni que utilice nuestras instalaciones". Ante La Diaria agregó: "Así como él tiene derecho a dejar que escurra su diarrea cerebral, nosotros vamos a hacer uso de nuestros derechos".

Más tarde Guido intentó suavizar el tono y dijo que fue la producción del Notariado la que prefirió retirarse, luego de que ellos transmitieran su malestar. Pero nadie en El Galpón aclaró que los ensayos podían continuar como antes.

Que una compañía teatral tenga que salir a buscar un nuevo escenario a menos de dos meses del estreno es un inconveniente serio y perturbador. Que deba hacerlo como consecuencia de unas declaraciones a la prensa es un claro signo de intolerancia e intimidación. Frente a ese acto patotero, que haya habido o no una declaración de persona no grata es casi un detalle. La pregunta importante es: ¿quién en el ambiente del teatro se va a animar ahora a criticar públicamente a El Galpón?

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)